Brunner, Rivera y Republicanos

Gonzalo Rojas Sánchez | Sección: Historia, Política

Dos escritos sobre Republicanos merecen ser brevemente comentados. Solo unas pocas glosas a algunas afirmaciones de José Joaquín Brunner y Osvaldo Rivera.

“Todas estas ideas, activamente promovidas por el ideólogo fundador de la UDI en 1980, (Jaime Guzmán) puede anticiparse que serán remozadas y adaptadas a las condiciones actuales y servirán como un guión para la actuación de los consejeros constitucionales Republicanos”. (Brunner)

Sí; acierta Brunner. Todo el sencillo corpus guzmaniano sirve como referente a los Republicanos. (Rojas)

“Con este verdadero acertijo ideológico tendrá que vérsela ahora el partido Republicano y sus liderazgos, tironeados como están por una visión desconfiada de la democracia, una concepción puramente subsidiaria del Estado y la intensa adhesión a la libre iniciativa individual en un tiempo que comienza a dejar atrás el recetario neoliberal”. (Brunner)

Se equivoca Brunner. No hay desconfianza en la democracia: hay comprensión de su sentido limitado; la concepción subsidiaria del Estado no es una limitación, es su potencia; la adhesión a la libertad personal no es neoliberal, es conservadora. (Rojas)

“Su principal fuente intelectual es una suerte de guzmanismo-renovado y post dictatorial; con énfasis en una concepción democrática limitada, de institucionalismo portaliano, con fuerte énfasis presidencialista, exaltación de la autoridad jerárquica (del paterfamilias), e importancia crucial de ley y orden como principio constitutivo de una sociedad hobbesiana, en constante riesgo de desintegración por la amenaza de fuerzas enemigas internas y externas. Una derecha, en breve, que trata la democracia como un medio, no como un fin”. (Brunner)

El riesgo no es la guerra de todos contra todos, según Hobbes, sino el de los proyectos totalitarios contra los proyectos humanitarios. (Rojas)

“Efectivamente, el componente religioso-conservador, de preeminencia de “valores espirituales” y de regulación moral-tradicional de las comunidades entendidas como reunión de familias, forma parte central del discurso y del fenómeno Republicano. Sirve a la vez para anclarlos a un pasado patriarcal, fundar una crítica de la modernidad (tardía), levantar un reclamo frente a la decadencia de Occidente y proyectar un futuro que proporcione seguridades frente a las incertidumbres, confusiones y el laissez faire moral que caracterizaría a la posmodernidad. La “guerra cultural” contra los nuevos bárbaros posmodernos será inevitablemente una marca Republicana”. (Brunner)

Acierta Brunner… pero parcialmente. No es una mirada religiosa, sino iusnaturalista; no es patriarcal, sino paternal.

“Estaremos nuevamente, como lo hemos venido haciendo desde hace tiempo, realizando un llamado al pueblo a rebelarse y a salir sin miedo a defender Chile votando “En Contra” el 17 de diciembre”. (Rivera)

¿Puede haber mayor irracionalidad que ponerse en contra de un texto que aún no se conoce? (Rojas)

“No tenga confianza en el consejo constitucional, no podrá hacer nada y tengo la impresión que quienes más cerca están de la defensa de los grandes valores de nuestra cultura occidental capitularán solo por intereses electorales”. (Rivera)

Una descalificación de esta naturaleza, grosera en los términos, perversa en su intención, solo ofende y en nada ayuda a las vocaciones de servicio público. (Rojas)

“Es hora de exigir a los Republicanos que no defrauden a Chile y llamen a votar en contra, no hay ninguna posibilidad de transar ni mucho menos de conversar con el enemigo de la vida”. (Rivera)

Se le pide a 22 personas que no trabajen, que renuncien al uso de la razón y del poder, que engañen a sus electores. Paupérrimo y penoso. (Rojas)

Piénselo. Nada más (Rojas)