¿Es un crimen de lesa humanidad inyectar estas vacunas?

Carlos Casanova | Sección: Política

El año 2020 transcurrió de la manera más insólita. Poblaciones enteras fueron recluidas por largos períodos de tiempo en sus casas. Las repúblicas occidentales perdieron sus tradicionales derechos. Más aún, todo parece indicar que dejaron de ser repúblicas: funcionarios pseudo-técnicos de la salud, en acatamiento a directrices pseudo-técnicas de la Organización Mundial de la Salud, restringieron drásticamente el derecho de reunión y la libertad física, el derecho a la libertad de culto (aun en Pascua y en Navidad: el sueño del totalitarismo comunista), el derecho a desarrollar una actividad económica, el derecho a la salud (¿cuántos pacientes no han sufrido daños graves a causa de los “protocolos” impuestos por la supuesta pandemia?) y han impuesto la obligación de usar mascarillas en lugares públicos, a causa del temor a una enfermedad cuya letalidad finalmente fue, en menores de 70 años, inferior al 0,3%. Las llamadas redes sociales, es decir, grandes plataformas en las que efectivamente se ejercía la libertad de opinión, han violado drástica y unilateralmente ese derecho, en primer lugar para proteger los dictámenes y directrices de la OMS, pero después para imponer una agenda política. Y lo han hecho sin temor a represalias por parte de los gobiernos o los jueces de los países en los que operan.

Hace meses publiqué con un médico, colega de la Academia Juan Pablo II por la Vida Humana y la Familia, un estudio general sobre la situación del covid, las verdaderas causas de las muertes de los pacientes, los verdaderos tratamientos, las cuarentenas, etc (https://www.lifesitenews.com/images/pdfs/Analysis_of_the_Dangers_of_the_Coronavirus_Phenomenon.pdf). Ahora quiero abordar un tema que entonces dejé apenas esbozado. Después del terrorífico año 2020, el 2021 ha comenzado con un tono amenazador. Los mismos funcionarios multiplican los exámenes (PCR) para determinar “casos” de “covid-19”, aunque sea entre la población sana. Con esa base, los funcionarios no electos, basados en facultades para imponer sanciones administrativas, nos han ido volviendo a encerrar poco a poco, nos han privado nuevamente de todos nuestros derechos, nos han amenazado con sanciones totalmente desproporcionadas que, en mi opinión, violan la reserva legal (una multa de cincuenta millones de pesos por organizar una fiesta, equivale a la esclavitud para la mayor parte de los chilenos, ¡y por organizar una fiesta!). Todo este aparataje pseudo-legal, basado en supuestos falsos (la comparación del Sars-CoV-2 con una epidemia como la gripe española, y aun como la peste negra), viene a constituir una extorsión. Los poderosos le dicen al pueblo: basta con que todos nos vacunemos, para que podamos volver a una cierta normalidad, a la “nueva normalidad”. Y el pueblo anhela esa normalidad.

Pero, ¿podemos vacunarnos tranquilos, sin temor a efectos adversos y sin preocupaciones de otra índole? Éstas son las preguntas que quiero responder brevemente, en un país en el que los medios de comunicación social y las redes sociales públicas han impuesto en la gran mayoría de la población el “pensamiento único”.

Es preciso saber que actualmente se encuentran disponibles en el mundo muchas y variadas vacunas contra el Sars-CoV-2. No me referiré a las rusas o indias, que al parecer no vendrán a Chile, sino a las occidentales y a las chinas. Entre las occidentales, hay muchas variantes, pero me detendré especialmente en las que usan la técnica de la recombinación con ARNm (Pfizer, Moderna) y la de AstraZeneca. Entre las chinas, alguna usa la técnica de la recombinación, pero la de Sinovac, que es la que ha llegado a Chile, declara usar la técnica tradicional de las vacunas, que es inocular el virus atenuado con los coadyuvantes necesarios. Veamos, entonces, los diversos problemas que tienen estas diversas vacunas. Algunos de estos problemas son comunes, y otros propios de los diversos tipos. Examinemos en primer lugar los problemas comunes, y veamos luego los problemas particulares.

1. Problemas comunes a todas las vacunas

A. El primer problema, común a todas las vacunas, es que son experimentales. De ordinario, desarrollar una vacuna toma entre seis y siete años, pero estas vacunas fueron desarrolladas en un período inferior a un año. Si la enfermedad respecto de la cual ellas pretenden producir inmunidad fuera altamente letal, y si no contáramos con tratamientos eficaces, y si estuviera totalmente fuera de control, quizá se justificaría usar una vacuna experimental. Pero, inocular este medicamento a millones de personas sanas, para intentar hacerlas inmunes contra una enfermedad que tiene una letalidad inferior al 0,3% en los menores de 70 años, y cuando existen tratamientos bastante eficaces (como esteroides –methylprednisolone–, hidroxicloroquina, azitromicina –Z-Pak–, vitamin C, vitamin D, zinc, y tiamina), es una locura. Como veremos, muchos de los que han recibido la vacuna han resultado afectados gravemente. Algunos han muerto. No sabemos lo que pasará en el mediano o el largo plazo. Si llegara a haber problemas graves de salud, seguramente se achacarán a nuevas cepas del virus, pero, si en realidad se debieran a estos medicamentos experimentales, nos encontraríamos ante un verdadero crimen de lesa humanidad.

En efecto, el público no ha sido realmente informado de los riesgos que corre, ni de la falta de urgencia en inyectarse. En cambio, se le ha sometido a una fuerte presión para que consienta en inyectarse y presione a otros para que se inyecten. Como se sabe, en algunos países se ha impuesto el “pasaporte sanitario”, y en muchos otros se habla de imponerlo, para que quienes no consientan en vacunarse sufran importantes menoscabos y restricciones a sus derechos. Todo esto viola el conocido Código de Núremberg, que se extrajo de las decisiones de los tribunales que juzgaron los crímenes de los nazis. Copio aquí el primer artículo:

El consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial. Esto significa que la persona en cuestión debe tener capacidad legal para dar su consentimiento [por tanto, siempre es ilícito experimentar con niños o fetos o embriones]; debería estar situada en una posición en la que pueda ejercer su libre facultad de elegir sin la intervención de ningún elemento de fuerza, fraude, engaño, constreñimiento, abuso, o cualquier otra forma de coerción o presión; y debería poseer suficiente conocimiento y comprehensión de los elementos del asunto implicado, de modo que esté capacitado para tomar su decisión con conocimiento de causa y con suficiente luz. Este último elemento requiere que, antes de la aceptación o de una decisión afirmativa por parte del sujeto experimental, habría que darle a conocer la naturaleza, duración y propósito del experimento, el método y los medios por los cuales va a ser conducido, todas las incomodidades y riesgos que se pueden esperar razonablemente, y los efectos que sobre su saludo y persona podrían resultar de su participación en el experimento. El deber y la responsabilidad de verificar la calidad del consentimiento recaen sobre cada individuo que inicia, dirige o trabaja en el experimento. Es un deber y una responsabilidad personales que no es lícito delegar en otro impunemente” (https://history.nih.gov/display/history/Nuremberg+Code, 9 de marzo de 2021.

Y deseo aclarar que aun si la FDA o cualquier otra autoridad humana declarara que las vacunas ya no son experimentales, tal declaración no cambiaría la realidad: puesto que no se las ha probado durante seis o siete años, son experimentales.

B. Probabilidad de que produzcan el fenómeno conocido en inglés como Antibody Dependent Enhancement (ADE), que es un problema más grave en el caso de las inyecciones que usan la técnica de la recombinación:

Después del brote de Sars-CoV-1, se trabajó en el desarrollo de diversas vacunas, para impedir futuras epidemias causadas por este virus, que seguía existiendo en los murciélagos. Esas vacunas, que usaban la técnica de la recombinación, parecieron producir inmunidad en roedores. Sin embargo, con el tiempo se vio que potenciaban la infección de líneas de células B humanas. Esto llevó a un equipo de investigadores a examinar in vitro los mecanismos por los cuales la infección con Sars-CoV-1 se potenciaba de manera dependiente de los anticuerpos (en inglés: “the mechanisms underlying antibody-dependent enhancement [ADE] of SARS-CoV infection”). Estos científicos encontraron en el año 2011 que la potenciación dependiente de los anticuerpos [ADE] del Sars-CoV “usa un novedoso mecanismo de entrada a las células inmunes. Diferentes candidatos de la vacuna de Sars obtienen sueros que difieren en su capacidad de dar lugar al ADE en las células inmunes, a pesar de su semejante potencia para neutralizar la infección en células portadoras de ACE2. Nuestros resultados sugieren un novedoso mecanismo por el que el Sars-CoV puede entrar en las células a que apunta, e ilustran las trampas en que potencialmente podría tropezar un intento de inmunización contra él” (Martial Jaume y otros).

Pero no acaba aquí la historia. El 18 de diciembre de 2020 otro grupo de investigadores publicó en otra revista, de Osaka (bioRxiv – Microbiology), un artículo muy relevante sobre el tema que nos ocupa, aplicado al virus Sars-CoV-2. En dicho artículo, los autores muestran que este virus produce un fenómeno semejante al Sars-CoV-1, y concluyen que eso sugiere que un desarrollo seguro de cualquier vacuna debe considerar este punto, para no tornar más grave el fenómeno de Antibody Dependent Enhancement.

Y sobre esto nos han dado advertencias desde hace meses numerosos científicos y médicos como Shukarit Bhakdi o Dolores Cahill o María José Martínez, que las vacunas en general, pero sobre todo las vacunas de RNAm probablemente van a producir serios problemas de auto-inmunidad, porque el Sars-CoV-2 por sí sólo ya produce esos problemas de auto-inmunidad, pero éstos se exacerbarán con la vacuna. La doctora Cahill afirma que deberemos hacer las autopsias de quienes mueran de esta enfermedad, o de otra variante del virus, para determinar si su muerte se debió a una tormenta generalizada de citocinas, es decir, a la vacuna; o si se debió propiamente a la enfermedad.

Los doctores Wofgang Wodarg y Michael Yeadon (antiguo jefe de investigación en el área respiratoria de Pfizer), introdujeron el 1 de diciembre de 2020 una petición ante la Agencia Europea de Medicamentos, solicitando que cesara la experimentación con seres humanos de la vacuna de BioNTechs y cualquier otro candidato a vacuna contra el Sars-CoV-2. Entre sus razones se encuentra de nuevo el peligro de que se produzca el ADE. Según ellos, un problema común a los virus de dengue, ébola, HIV, sincicial y los virus corona es que nuestro organismo puede producir anticuerpos que no los neutralicen y esto puede dar lugar al fenómeno de la potenciación de la infección dependiente de los anticuerpos [ADE]. Es por esto que han fracasado todos los intentos previos de desarrollar vacunas contra los virus corona, y especialmente los de la variedad Sars. Invariablemente, los animales sujetos la experimentación con las vacunas previas sufrieron infecciones más graves después de ser vacunados que antes.

C. Estos mismos doctores aducen que los exámenes de PCR dan falsos positivos, y, por ello, no pueden constituir la base para declarar urgente la experimentación con estos medicamentos. Deberían verificarse las infecciones haciendo una secuencia Sanger.

D. Un problema adicional es la cantidad de aluminio usada como coadyuvante. Habría que revisar cuánto aluminio se usa y si podría producir problemas neurológicos u otros tipos de problemas (por ejemplo, pediátricos u obstétricos). 

2. Aparte de esto, cada una de las vacunas tiene problemas particulares.

A. Las de Moderna y Pfizer se pueden agrupar. Comenzaremos por ellas. A.1. Lo primero que debe saberse es que ambas han sido producidas por empresas que no eran fabricantes de vacunas. Pfizer se unió con BioNTech y está usando la tecnología de esta otra empresa. Detrás de ambas vacunas se encuentra el capital de Bill Gates, el hombre que afirmó en el año 2010 que había que reducir la población del mundo, y que el camino era la vacunación. Pero, fuera de estas consideraciones en torno a si podemos o no fiarnos de los productores, hay otras más atinentes al medicamento mismo.

Volvamos a la opinión experta de Wodarg y Yeanon. A.2. Ellos nos informan de que las pruebas que ha hecho BioNTech (Pfizer) no están diseñadas para determinar si la inyección “detendrá la transmisión del virus desde el recipiente a otros”, ni para determinar si “reducirá las infecciones y muertes”. Esto lo sustancian los requirentes con un artículo del doctor Peter Doshi, publicado en la British Medical Journal, y dan el vínculo al artículo. Por esto, añaden Wodarg y Yeanon, cualquier droga terapéutica, que no tiene los riesgos de esta vacuna, es una solución mejor para la enfermedad, que la vacuna.

A.3- El candidato a vacuna de Pfizer/BioNTech usa polyethylene glucol (PEG) en la nanopartícula lipídica que recubre el ARNm. Pero 70% de la población produce anticuerpos contra el PEG y la mayoría no lo sabe. Esto podría producir reacciones alérgicas contra la vacuna. Además, el PEG podría reducir la efectividad de la vacuna.

A.4.  Además, Pfizer/BioNTech ha insertado un componente con propiedades bioluminiscentes (mNeonGreen), que son útiles para hacer imágenes. Pero no se sabe por qué se introduce en la vacuna ni si el cuerpo de los sujetos inyectados reaccionará contra ese componente.

A.5. Varios de los candidatos a vacunas se espera que induzcan la formación de anticuerpos contra las proteínas de “espiga” (spike proteins) del Sars-CoV-2.  Pero, en esa proteína se encuentra de manera homóloga una substancia, syncytin-1 que se deriva de los retrovirus endógenos al hombre (Aquí citan a Gallaher, B., “Response to nCoV2019) y que es responsable del desarrollo de la placenta en los mamíferos y humanos, y que es, por tanto, un requisito para un embarazo exitoso. No sabemos si los anticuerpos actuarán contra esa substancia. Pero, si lo hicieran, ello impediría la formación de la placenta, de manera que las mujeres no podrían completar con éxito el embarazo de los embriones y fetos formados en su seno, si esto ocurriera. Ya existe evidencia de daño masivo de la placenta en algunos casos como resultado de la vacunación.

A.6- Pfizer declara que no se conoce por cuánto tiempo protege la vacuna. Declara, además, que no se sabe con certeza cuáles son sus efectos sobre la fertilidad, el embarazo, la lactancia, aunque ha habido estudios con ratas. No se sabe su efecto sobre niños. En cambio, tiene efectos graves (linfadenopatía) en 1%-0,1% sujetos (recuérdese que en menores de 65 años la letalidad es menor a 0,3%); palsy se reportó en 0,1%-0,01% sujetos, y no se conocen los efectos anafilácticos. O sea, parece que los efectos adversos declarados por Pfizer tienen un peso considerable, si se los compara con los efectos de la enfermedad. Pero, además, Pfizer no sabe por cuánto tiempo protege la vacuna…

B. Vamos ahora a la vacuna de AstraZeneca. El primer problema que debe mencionarse es que se trata de una vacuna desarrollada a partir de líneas celulares de un bebé abortado. Esto solo es una razón moral para que sea inaceptable recibir esta vacuna. Es verdad que los antiguos cristianos podían comer la carne sacrificada a los ídolos si habían comprendido bien que el ídolo es pura vanidad y que la carne no cambia en ninguna manera porque haya sido usada para ese sacrificio. Sin embargo, jamás habrían comido carne humana, porque tenían una visión muy clara de la dignidad de la persona. Ponerse una vacuna desarrollada con células fetales provenientes de un aborto es como participar en un horrible sacrificio humano hecho en el altar de una pseudo-ciencia, supuestamente para obtener una mayor utilidad general. Las vacunas de Moderna y Pfizer también usaron este tipo de líneas celulares en sus pruebas, pero no en la vacuna misma.

Aparte de esto, en las pruebas tempranas esta inyección produjo reacciones adversas en 60% de los sujetos que la recibieron.

Un problema adicional es que esta vacuna usa como coadyuvante o como preservativo una substancia llamada polisorbato 80, que, al parecer, estuvo conectada con la muerte de todos los pacientes que murieron en el Hospital de Barbastro el año pasado, y que habían recibido la vacuna contra la influenza (ver).

Además, los propios fabricantes dicen que no se debe usar con personas mayores de 65 años o con otras enfermedades o con depresión inmunológica. Eso quiere decir, que se puede usar sólo con los que prácticamente no tienen riesgo vital a causa del Sars-CoV-2. Los fabricantes también declaran que no se conoce su impacto sobre la fertilidad, el embarazo o sobre la lactancia ni sobre los niños. Tampoco se conoce por cuánto tiempo protege.

C. La vacuna de Sinovac no incurre en los mismos problemas morales de la vacuna de AstraZeneca y es una vacuna tradicional, hecha con virus atenuado más los coadyuvantes. Tiene, sin embargo, los mismos problemas comunes a todas las vacunas contra el Sars, y algunos otros problemas que le son propios. El núcleo del que derivan los problemas propios es el control que posee el Partido Comunista Chino sobre toda actividad relevante desarrollada en ese infortunado país, la China. ¿Cómo puede confiarse en que se declare con exactitud los componentes de la vacuna o los resultados de las pruebas, si el PCCh es un partido totalitario, que basa su política en la mentira sistemática y la supresión de la verdad, y que ha incurrido en enormes genocidios, uno de los cuales está teniendo lugar en este mismo momento, contra minorías étnicas, como ésa de los Uyghur, por medio de la reclusión en campos de concentración y la esterilización masiva?No sabemos qué significa exactamente “virus atenuado”; no sabemos si las vacunas (o algunas de ellas) tendrán algún componente no declarado, como polisorbato 80; no sabemos si producirán el fenómeno de ADE. Son vacunas experimentales y no se puede forzar a la población a que las tome y asuma riesgos para su salud o su vida. Si la vacuna fuera segura para la población, ¿por qué, entonces, se ha procurado evitar los riesgos económicos que se siguen de estas pruebas, reduciendo la responsabilidad de 10 a 4 años, u obligando a las aseguradoras a asegurar estas pruebas? Parece que hay sujetos privilegiados, que no deben correr riesgos de ningún tipo (ni siquiera económicos) y sujetos sin dignidad, que se pueden usar para experimentos humanos por medio del engaño o la presión, aunque ellos corran riesgos no sólo económicos, sino para su salud o para su vida. ¿Por qué tomaría uno este riesgo, cuando el Covid-19 tiene una letalidad inferior al 0,3% y uno está sano, y varias de las “vacunas” recomendadas no han medido si pueden impedir la transmisión de la infección? No tiene sentido. Acabo con la pregunta inicial, ¿no constituirá un crimen de lesa humanidad el inyectar un medicamento experimental a grandes masas de población, presionándolas para que consientan o privándolas de la información debida?