El camino es la unidad
José Antonio Kast R. | Sección: Política

Estimados Presidentes de Partidos de Chile Vamos:
Desde el Partido Republicano los saludamos y agradecemos la invitación a dirigirnos a ustedes y plantear nuestra posición respecto a un eventual acuerdo electoral. Esperamos que estas líneas sirvan para disminuir las distancias y que puedan ser el primer paso, para una aproximación franca, abierta y sincera, que permita encontrar algún espacio de conversación entre nuestras colectividades. Debemos tenerlo claro: si seguimos haciendo las cosas del mismo modo, vamos a perder y vamos a sufrir una nueva derrota electoral en abril. Como dijo el Presidente Piñera, no hay distintos caminos para la unidad, la unidad es el camino.
Primero, no es nuestro interés y entendemos que el de ustedes tampoco, que el Partido Republicano ingrese a Chile Vamos. Nuestro partido nace de una profunda decepción con los partidos tradicionales de la derecha y como una alternativa, distinta e innovadora, respecto de cómo contribuir a la discusión pública nacional. Ello no excluye, consideramos, que por el bien de Chile y frente a una definición tan importante como la redacción de un nuevo texto Constitucional, sepamos dejar de lado nuestras diferencias de visión y enfoque, para poder llegar a mínimos comunes que nos permitan maximizar el desempeño electoral de las ideas que sí compartimos, en beneficio de las personas más vulnerables y el bien común de nuestro país.
Por lo mismo, frente a la pregunta que han planteado algunos dirigentes de Chile Vamos sobre si el Partido Republicano comparte alguno o todos los principios de la coalición, o que no se puede llegar a ningún entendimiento electoral con nosotros por un tema de “principios”, queremos aprovechar esta instancia y futuras conversaciones para aclarar bien el significado de esos emplazamientos.
Como Partido Republicano tenemos una declaración de principios clara y una visión de cómo proyectamos el futuro. Tenemos un diagnóstico diferente al análisis social y político que tiene Chile Vamos. Si bien tenemos una clara diferencia de estilos en la forma de hacer política, no vemos mayores reparos a las declaraciones de principios que ha realizado Chile Vamos en el tiempo y coincidimos en muchos de los aspectos de relevancia y ejes que allí se señalan.
Por lo pronto, en su declaración fundacional “Bases para la Construcción de un Nuevo Gobierno para Chile”, Chile Vamos enumeró una serie de principios comunes en los cuales nosotros también estamos de acuerdo. A saber:
– Persona Humana como centro de acción política
– Familia como núcleo fundamental de la sociedad
– Rol subsidiario del Estado
– Estado al servicio de la persona humana y cuyo fin es promover el bien común
– Libertad e Igualdad de Oportunidades como base de la sociedad
– Opción preferente por los sectores medios y vulnerables del país
– Defensa, respeto y promoción de los DDHH, particularmente el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural
– Reconocimiento y valoración de la diversidad cultural de Chile
– La Democracia representativa como sistema político
– Revolución regionalizadora y descentralizadora
– Creencia en la economía social de mercado que respete la libertad de las personas
– Defender la legítima retribución del trabajo
– Protección del medio ambiente
– Defensa de la Libertad de Enseñanza
– El Estado como garante de una salud de calidad para todos
– El trabajo como una herramienta de movilidad social y de dignificación de la persona
– Promoción del buen uso de los recursos públicos
Posteriormente, en su definición de proyecto político, Chile Vamos identifica los siguientes ejes prioritarios:
1) La persona humana en el centro de la acción política;
2) Sentido de Justicia y condiciones efectivas para la igualdad de oportunidades;
3) Crecimiento y sociedad de oportunidades;
4) Movilidad Inclusiva;
5) Sociedad de Seguridades;
6) Democracia, transparencia, gobierno representativo y regionalismo.
Ejes que compartimos y que valoramos, sin perjuicio de las diferencias y matices que naturalmente pueden existir.
A mayor abundamiento, respecto del foco que algunos dirigentes han puesto sobre las diferencias o el extremismo de algunas posiciones, no queremos dejar de recordar que hace 3 años atrás, el 17 de noviembre a eso de las 10 de la noche, concurrí personalmente a saludar al ganador de la primera vuelta, el entonces candidato Sebastián Piñera, a darle mi total apoyo a su candidatura en la segunda vuelta, sin condiciones ni exigencias y a comprometerme, personalmente, a hacer todos los esfuerzos para que las personas que votaron por mí, confiaran en él y lo apoyaran frente a la izquierda.
No solo eso, sino que durante los 30 días siguientes recorrimos el país apoyando la candidatura de Sebastián Piñera, difundiendo su programa de gobierno que también suscribimos de ahí en adelante y defendiendo, específicamente, sus votos en la segunda vuelta presidencial como apoderados.
¿No fue acaso esa una muestra evidente de compromiso y de compartir esos principios? ¿No fue ese gesto alabado transversalmente por muchos de los dirigentes que hoy y en el último tiempo nos critican tan ácidamente? ¿Cómo actuaron entonces los que hoy nos cierran la puerta? ¿Hicieron exigencias? ¿Plantearon condiciones? ¿Trabajaron tan intensamente como lo hicieron muchos republicanos para que saliera electo Sebastián Piñera? Es una duda razonable.
Un segundo aspecto de crítica y cuestionamiento tiene que ver con nuestras posturas frente al Gobierno, nuestro posicionamiento en la oposición al mismo y nuestras francas críticas a la gestión del Presidente y de alguno de sus ministros.
Por cierto, nos declaramos culpables de cuestionar la debilidad que a veces ha evidenciado el Gobierno en el manejo del orden público; culpables de cuestionar la promoción de proyectos e iniciativas legales que van en contra del programa de gobierno; culpables de rechazar los continuos gestos y concesiones a la izquierda; culpables de criticar al gobierno por haber cedido a la presión de la izquierda extrema que nos ha llevado a esta coyuntura constitucional; culpables, en definitiva, de haber alzado la voz cada vez que sentimos que se han defraudado los compromisos y promesas que lo llevaron al gobierno.
¿Pero acaso no son culpables también muchos dirigentes de cada uno de los partidos de la coalición por críticas y cuestionamientos aún más duros contra el propio Gobierno? ¿Cuántos de los que hoy demandan lealtad al Partido Republicano, que no es partido de gobierno, pasarían la prueba de la lealtad dentro de su propia coalición y dentro de su propio Gobierno? Por lo pronto, el único Diputado del Partido Republicano ha votado más alineado con el Gobierno que varios de los parlamentarios de Chile Vamos que no han trepidado en votar, una y otra vez, en contra de iniciativas fundamentales del Gobierno.
Pero además, esas críticas omiten las veces que si hemos salido, con fuerza y decisión, a apoyar al Gobierno en sus momentos más difíciles. Lo hicimos el 18 de Octubre del año pasado, cuando la violencia y el vandalismo arreciaban en La Moneda; lo hicimos a partir del 18 de Marzo de este año, cuando la pandemia acechaba e incluso sus partidarios le perdían fe a su propio Gobierno. Lo hemos hecho en muchas iniciativas que valoramos y a través de propuestas que hemos presentado y enviado a muchos de los Ministros y autoridades de este Gobierno.
Lo hicimos también, a principios de este año, cuando concurrimos como partido, formalmente inscrito, a solicitarle una reunión de presentación al Presidente y ver de qué manera podemos colaborar con ellos y contribuir a mejorar las propuestas del Gobierno. Han pasado 282 días desde su entrega en la oficina de partes y a la fecha de hoy, ni siquiera nos ha llegado un mail de respuesta. Nosotros no pedimos nada extraordinario ni especial, solo pedimos que el Presidente que ayudamos a elegir tenga la misma deferencia que tuvo con el Partido Comunista o el Frente Amplio a quienes ha recibido en La Moneda.
Dicho todo lo anterior y absueltas las dos principales críticas de nuestros adversarios al interior de Chile Vamos, volvemos a levantar la inquietud principal: ¿podemos sentarnos a conversar para poder construir un acuerdo que permita enfrentar las elecciones de constituyentes juntos y derrotar a la izquierda?
Para nosotros, ese compromiso es fundamental. La dura derrota que sufrimos el domingo pasado, cuando la inmensa mayoría de la mitad del país definió iniciar un proceso de cambio constitucional, nos obliga a hacer una revisión profunda de nuestras acciones y proyecta de manera distinta nuestras soluciones.
La nueva Constitución no estaba en el programa de gobierno, sino en el manifiesto del adversario que fue derrotado inapelablemente. Pero hoy, más allá de nuestros deseos, es una realidad y tenemos que enfrentarla. Todos los análisis y estudios indican que si como sector logramos un acuerdo y vamos unidos, podemos elegir a un gran número de constituyentes. Con esa base, la mayoría de los principios en los que coincidimos podrán seguir vigentes en un nuevo texto constitucional y otros tantos ser perfeccionados en el curso de construcción de dicha propuesta.
Por cierto, esto no significa que nuestras diferencias se superan completamente o que esta alianza excede el marco de esta discusión y se extiende a otras elecciones o procesos. Pero creemos, que en esta hora tan incierta, es el compromiso mínimo que podemos asumir por Chile y por un momento, dejar nuestras distancias de lado, para juntarnos a conversar y ver si podemos llegar a algún tipo de acuerdo.
Desde el Partido Republicano, esperamos sinceramente que consideren esta invitación a conversar como un gesto de buena voluntad y de entendimiento. Puede que resulte o no, pero todo lo que hagamos por el bien de Chile, será nuestra recompensa.
Nosotros estamos disponibles y confío en que Uds. también lo estén. Espero que reciban esta carta y agendemos cuanto antes una reunión para poder conversar cómo podemos superar nuestras diferencias y llegar a un acuerdo por el bien de nuestro sector y, principalmente, de Chile.
Saludos,
José Antonio Kast R.




