Libros obligatorios

Gonzalo Rojas Sánchez | Sección: Historia, Política, Sociedad

#05-foto-1Durante el primer semestre han circulado varios libros que son de lectura obligatoria para los interesados en influir en la cosa pública.

De todos ellos me he hecho cargo en la columna de crítica de los miércoles en El Mostrador; pero si no se ha tenido oportunidad de asomarse a ese espacio, aquí va una síntesis de los más importantes.

Axel Kaiser y Gloria Álvarez, El engaño populista. Si en su obra anterior el contraste se procuraba con lo que Kaiser llama “la tiranía de la igualdad” y el enfoque estaba centrado en Chile, esta vez la confrontación es con el populismo –una de las causas de esa mítica “igualdad”– y está mucho más centrado en las variadas manifestaciones de esa corriente en toda América latina que en Chile mismo.

Bernardino Bravo Lira, Una historia jamás contada. Chile 1811-2011. Sus lectores habituales se van a encontrar en esta nueva obra con una bien desarrollada agregación de los mismos temas y de los mismos textos que hemos conocido ya antes. Podrán contar, de una vez por todas, con el totus del corpus del profesor de la Universidad de Chile.

José Joaquín Brunner, Nueva Mayoría. Fin de una ilusión. Brunner ha logrado articular gran parte de sus aportaciones sobre sociología, política y educación de un modo tal que muchas de sus tesis resultan fáciles de compartir para quienes con todo derecho le decimos: bienvenido. Y no es sólo en educación. Su morfología ideológica de la política chilena, por ejemplo, es clara, certera y va a resultar muy útil para la comprensión y clasificación de los grupos que van naciendo.

Claudio Arqueros y Álvaro Uriarte (eds.), Subsidiariedad en Chile: justicia y libertad. En uno de los artículos, Carlos Frontaura se hace cargo de la explicación del modo cómo Jaime Guzmán entendía el principio de subsidiariedad. Muestra con total claridad la doble dimensión positiva y negativa –mucho mejor sería usar las palabras activa y pasiva– con que articuladamente Guzmán explicó y practicó la subsidiariedad.

Daniel Mansuy, Nos fuimos quedando en silencio. La agonía del Chile de la transición. Hay páginas notables y están en el capítulo final. Son las referidas a las posibles soluciones para enfrentar los problemas que plantea la modernización en Chile. Aparecen conceptos y realidades como virtud, asociaciones intermedias y familia, que el autor trabaja con especial calidad.

Eugenio Tironi, La felicidad no es cosa de otro mundo. El libro vale mucho la pena y es serio. Aporta información de investigación, especulación ensayística y referencias literarias. No siempre logra Tironi, eso sí, aclarar el diferente valor que esos tres fondos debieran tener para sus tesis.

José Manuel Castro, Jaime Guzmán. Ideas y Política 1946-1973. Es un texto en que la aventura de una vida breve (apenas 27 años en este trabajo) pasa por momentos de seguridad y de divagación, de afirmación y de negación, de triunfos y de fracasos. Hay búsqueda de la propia identidad intelectual y etapas de convicción arraigada; hay momentos de corporativismo católico y otros de alejamiento de esa corriente; hay gremialismo conceptual y alessandrismo personalizado.

Óscar M. Landerretche M., Vivir Juntos. Economía, política y ética de lo comunitario y lo colectivo. Landerretche se mueve en un registro de auténtica generosidad conceptual y programática: deja muy atrás las miradas cortoplacistas –pero pretenciosas de eternidad– que se proponen en El Otro modelo. Por eso resulta mucho más agradable a la inteligencia y a la sensibilidad el tratamiento que le da a lo que llama “el problema comunitario y colectivo”, aproximación humana y matizada.

Alfredo Mayol, Autopsia. ¿De qué se murió la elite chilena? Enfrentando a unas elites supuestamente agusanadas, el autor reseña a quienes llama “los impugnadores” y escoge de entre los tres más significativos –Bachelet, Enríquez-Ominami y el movimiento estudiantil– a este último como el único con logros sustitutivos parciales, con virtualidad de construcción de una nueva y poderosa elite.

Patricio Zapata, La casa de todos. ¿Logra en el libro su propósito de proponer una nueva Constitución para Chile que sea, una casa de todos? No. Ese objetivo noble, al que todos quisiéramos encontrar cauce y que se identifica tan bien con el talante generoso y pacífico de Zapata, fracasa en el libro por diversas razones.

Hay que ponerse al día en lecturas.