Regalo para Evo

Axel Buchheister | Sección: Historia, Política

#05-foto-1En una decisión que hará historia, demandamos a Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia, para que reconozca el carácter internacional del río Silala y los derechos que de ello se seguirían para Chile. Una acción que parece haber tenido un solo objetivo: ganarle el “quién vive” a Evo Morales, que había anunciado que nos demandaría por el estatus del mismo curso de agua.

Ciertamente que el objetivo de sorprender se logró; y no sólo a Evo Morales. Pero la pregunta es si esto es lo que convenía al país. La respuesta –me temo– es que no, porque el tribunal no es confiable. Peor aún, cuando debíamos retirarnos de la jurisdicción de la Corte, no hacemos más que ratificarla con esta demanda.

Chile adhirió al Pacto de Bogotá, que nos somete a la jurisdicción de la Corte de La Haya, en la creencia era un tribunal de derecho. Pensamos que ello constituía una garantía para nuestros intereses, seguros de los títulos de lo que consideramos nuestro y cuando no tenemos pretensiones pendientes en contra de nadie. Pero la dura evidencia nos ha mostrado que no falla conforme a derecho. Está el precedente del diferendo entre Colombia y Nicaragua, en que la Corte se saltó un tratado entre las partes. Tras cartón, nos tocó a nosotros, ya que si bien nos dio toda la razón en cuanto las cuestiones jurídicas en el diferendo ideado por Perú sobre el límite marítimo, nuestro mar fue para el vecino, para lo cual la Corte interpretó en los acuerdos -que reconoció como un tratado- que donde dice doscientas millas son ochenta. Así, queda prístino que la dichosa Corte de La Haya no falla en derecho, sino que es un “tribunal pascuero” que regala a los que supone más débiles a costa de los demás, no obstante lo que estatuya el derecho internacional.

Ni corto ni perezoso Evo Morales demandó su parte, a pesar que existe un tratado de límites que es intangible. Planteamos la incompetencia del tribunal y nos fue denegada. Entonces, ¿le cabe alguna duda a alguien a estas alturas que la Corte le dará a Bolivia más de algo? Porque el país altiplánico no tiene mar y nosotros tenemos mucho. Por eso hay que salirse de la Corte y tiene que hacerse ya, pues el retiro surge efectos recién un año después de formularlo.

En vez de irnos, se nos ocurre demandar ante el mismo tribunal. Los jueces justicieros de La Haya no podrán sino interpretar que estamos muy satisfechos con sus actuaciones. Lo peor es que la demanda de Chile tiene un punto de conexión con la de Bolivia: en el pasado (incluido el primer gobierno de Bachelet) mostramos disposición a negociar en ambos temas. ¡Pero si en eso se basó la demanda de Evo! Si se acoge su pretensión que las conversaciones generan derechos, en la nuestra también sucederá. Y claro, la Corte se las arreglará para regalar: dirá –por ejemplo– que no obstante ser un río internacional, debemos pagar por usar parte del caudal, que es lo que quiere Bolivia. Le será fácil, considerando que lo anduvimos ofreciendo.

Si negociamos de buena fe y lo usaron para demandarnos, es desconcertante que ahora demandemos nosotros, porque lo usarán nuevamente para defenderse y contrademandar.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por La Tercera.