Reto y oportunidad

Alejandro Navas | Sección: Educación, Política

#05-foto-1-autorLe llega el turno a la Universidad. Todavía no se sabe cómo terminará la puesta en práctica de la gratuidad y el gobierno prepara ya la reforma de la enseñanza superior. ¿Será capaz la Nueva Mayoría de evitar los errores en los que ha incurrido la reforma europea, asociada a Bolonia?

Cuando el Espacio Europeo de Educación Superior echó a andar, las autoridades políticas y educativas lo saludaron con la misma expresión: “reto y oportunidad”. Al cabo de unos años, hay también unanimidad en el balance: fracaso y desánimo. En los dos grandes objetivos de la reforma, movilidad y empleabilidad, no se han conseguido avances significativos. En cambio, la “cultura del control y de la evaluación” ha generado una enorme burocracia, pública y privada, que produce un gasto millonario. Miles de profesores dedican cientos de miles de horas cada año a cumplimentar formularios y a realizar informes. Los burócratas se frotan las manos, pero nadie más está contento. Lo llamativo es que todo ese esfuerzo no sirve para nada: al margen de que se evalúan tan solo aspectos procedimentales –de los contenidos no se habla–, apenas se siguen decisiones prácticas. Los centros universitarios mal valorados ahí continúan, toreando a las agencias evaluadoras. El “furor acreditador” también ha llegado a Chile, y la experiencia que se va haciendo aquí es similar a la nuestra: es patente que hay algunos centros universitarios muy malos, que no cumplen los requisitos mínimos de calidad, pero nadie se atreve a cerrarlos.

Chile suele mirar a España y a Europa a la hora de legislar. ¿Tendrá el gobierno el suficiente criterio como para evaluar con rigor la experiencia europea? Puestos a copiar, sería de tontos imitar lo malo, lo que lleva al fracaso. Algunos de los componentes del ADN de este gobierno –dirigismo estatal, vocación de control, incremento de la burocracia— aplicados a la proyectada reforma universitaria, hacen temer lo peor. La comunidad universitaria europea sucumbió sin oponer resistencia ante la invasión de la burocracia estatal. ¿Tendrá la academia chilena la capacidad y la determinación para enfrentarse a esa amenaza? En los medios intelectuales europeos predomina el desencanto, y el cinismo es el mejor aliado del statu quo. Quiero pensar que mis colegas chilenos siguen creyendo en el sentido de su tarea y serán capaces de reaccionar.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Chile B, www.chileb.cl.