Renovación
P. Raúl Hasbún | Sección: Historia, Religión
Vaticanistas expertos en predecir lo que nunca ocurre, columnistas de política y espectáculos, catedráticos sin licencia para enseñar teología, sacerdotes que han dejado el ministerio, religiosos que dicen estar dentro pero viven añorando y ensalzando lo que está fuera de la Iglesia, coinciden en esperar y exigir que el Papa Francisco renueve la Iglesia.
La fe de la Iglesia se sustenta en cuatro conocidos pilares. El primero son las verdades reveladas por Dios. ¿Seguirá siendo Uno y Trino? ¿Dejará, Jesucristo, de ser verdadero Dios y/o verdadero hombre? La Iglesia, ¿es todavía Esposa y Cuerpo de Cristo? Jesús Resucitado, ¿será una mera idealización mitológica de la aspiración humana a trascender? ¿Es, María, la inmaculada y verdadera madre virginal de Cristo, con quien vive y reina en cuerpo y alma en la eternidad? ¿Hay perdón para el pecador, y vida de perenne dicha o condena según las obras realizadas antes de morir?
El segundo pilar son los siete sacramentos instituidos por Cristo. ¿Suprimir, agregar, facilitar? ¿Bautismo sin enojosos requisitos, comunión eucarística al modo de “comida para llevar”, confesión y absolución mediante mensajes de texto, apertura del matrimonio a toda persona que manifieste indeterminada voluntad de intercambio sexual con otra(s)?
El tercer pilar son los diez mandamientos. ¿Suprimir, agregar, reinterpretar? Honrar padre y madre ¿derecho filial de permanecer indefinida y gratuitamente en casa paterna y apresurar, eutanásicamente, el dulce epílogo de esas “vidas inútiles”? ¿Suprimir la moral sexual y dejar todo el lugar a la moral social? Mentira, falso testimonio, difamación ¿quedarán bajo el amparo ético y jurídico del irrestricto “derecho y libertad de expresión”? ¿Se castigará como pecado de idolatría del dinero la prestación de un servicio bajo pactada certeza de retribución pecuniaria? Derecho a la vida ¿condicionado al juicio inapelable de un progenitor, su obstetra, su siquiatra, o la política estatal de natalidad? El nuevo Papa ¿sentenciará como milenario error de la naturaleza el haber encuadrado, la mutua complementariedad y apertura a procrear y educar la vida, en el riguroso marco del matrimonio heterosexual?
El cuarto pilar es la oración. ¿Reformará, el Vicario de Cristo, la oración que Cristo compuso y enseñó? ¿Desalentará la oración como abdicación anestésica de las propias responsabilidades? ¿Derogará el “Ora” y sólo permitirá el “Labora” en los monasterios benedictinos? ¿Instará a conquistar mediante la técnica lo que antes se imploraba en la oración?
Los renovadores a ultranza dan por sentado que lo hecho hasta ahora es dramática y culpablemente insuficiente y necesita un cambio radical; que el pueblo de Dios no genera la vida y sus frutos, porque el Espíritu Santo sólo descansa y actúa en el líder; y que el ser y obrar de la Iglesia dependen más de la opinión y afanes humanos que de las certezas y gracias divinas. Para esa “renovación” ningún Papa está disponible.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Revista Humanitas, www.humanitas.cl.




