Mi vida, un disparo a la eternidad

Alberto Hurtado | Sección: Religión, Sociedad

Pedimos heroísmo a los cristianos, y ¡y tanto heroísmo! ¿En qué se basa esta exigencia? En la visión de eternidad de la vida. Uno es santo o burgués, según comprenda o no esta visión de eternidad. El burgués es el instalado en este mundo, para quien su vida sólo está aquí. Todo lo mira en función del placer. La vida para él es un limón que hay que exprimir hasta la última gota; una colilla de cigarro que se fuma con fruición, sin pensar que luego quedará reducido a una colilla… Burguesa es la mentalidad opuesta en todo el cristianismo: es resolver los problemas con sólo el criterio del tiempo. ¡Aprovecha el día! Goza, goza. El mundo de lo sensible acentúa esa sed de gozo, ofreciéndonos atractivo en todo lo que nos rodea: el cine, el gran predicador del materialismo y de la vida fácil; la propaganda del placer y del lujo que cubre los muros y va por las ondas: Todo nos predica el materialismo. Y no es raro que nosotros caigamos también en ese materialismo práctico. De aquí que el mundo moderno se mueve y se agita, pero ha perdido el sentido de lo divino. Despertemos en nosotros ese sentido de lo divino, que se fundará en un conocimiento exacto de mis relaciones con Dios…. … ¡Vivir, pues, en visión de eternidad! Cuánto importa refrescar este concepto de eternidad que nos ha de consolar tanto. La guerra, los dolores, todo pasa ¿Y luego? Nada te turbe, nada te espante, ¡Dios no se muda!. Y después de la breve vida de hoy, la eterna. ¡Hijitos míos! No os turbéis. En la casa de mi Padre, hay muchas moradas (cf. Jn 14,2). La enseñanza de Cristo está llena de la idea de la eternidad. Consecuencia de mi visión de eternidad: Acordarme frecuentemente. «Somos ciudadanos del cielo» (Flp 3,20) «Donde está nuestro tesoro, allí está nuestro corazón» (cf. Mt 6,21). Alegrarme de tener que ir allá. No temo la muerte, porque es el momento de ver a Dios. Sé que mis males tienen término y que mis aspiraciones lograrán su objeto.

 

Reflexión personal sobre la visión de eternidad

 

 

Nota: Este artículo es parte de una selección de reflexiones de San Alberto Hurtado publicadas por Revista Humanitas, www.humanitas.cl.