Fiesta de la familia en Madrid
Análisis Digital | Sección: Familia, Política
En una mañana radiante, casi primaveral, cientos de miles de familias se han congregado en la Plaza de Colon de Madrid, convertida en la Plaza de la Esperanza Cristiana, para celebrar lo que ya se ha convertido en una tradición: la Fiesta de la Familia que ha tenido como centro la solemne Eucaristía presidida por el cardenal arzobispo de la archidiócesis, monseñor Rouco Varela y concelebrada por más de cincuenta obispos y cuatrocientos sacerdotes. Entre las personalidades llegadas del exterior figuraba el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia en el Vaticano. Mezclados con el publico se pudo ver al eurodiputado del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, así como a la concejala de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella y otras autoridades de la Comunidad madrileña.
Como en años anteriores, la Plaza de Colón y sus aledaños, en especial la calle Génova, se llenaron de familias llegadas de toda España y de diversos países europeos, especialmente Francia, Alemania e Italia, convocados por el cardenal Rouco Varela bajo el lema “La familia cristiana, esperanza de Europa”. Un altar de diáfano diseño, coronado por una blanca y monumental cruz, se había construido especialmente en estos últimos días sobre un lateral de la Plaza del Descubrimiento. Abuelos, padres y niños, familias enteras, dieron así testimonio de una convicción que se funde con el progreso de la humanidad: el valor del matrimonio natural como primera escuela de amor y responsabilidad social. Esta parte del corazón de Madrid empezó a llenarse a partir de las diez de la mañana, en la espera de la Eucaristía y del rezo del Ángelus dirigido por el Papa, como cada domingo, desde sus habitaciones de la Santa Sede. El tiempo de espera fue animado por el canto de villancicos y testimonios de destacadas personalidades que dieron fe de su vida de familia, con sus dichas y sus contrariedades que han jalonado sus vidas y que, en realidad, podrían suscribir todos los presentes.
Así llegó el momento esperado del Ángelus, retransmitido por señal de televisión recogida en una pantalla gigante. Gracias a la instalación acústica, que funcionó sin problemas, se pudieron seguir las palabras del Papa que, en su segundo rezo mariano del año –el día de Año Nuevo fue el primero– glosó el significado de la Fiesta de la Sagrada Familia como comunión de amor. “El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, convierten el matrimonio es “una sola carne” es decir, en una comunión de amor que engendra nueva vida. La familia humana, en cierto sentido, es imagen de la Trinidad, por el amor interpersontal y por la fecundidad”, dijo como antesala de la salutación dirigida a las familias reunidas en Madrid. Entre otras cosas, el Santo Padre dijo que “Dios, al venir al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es el camino seguro para encontrarlo y conocerlo, así como un permanente llamamiento a trabajar por la unidad de todos en torno al amor”. Y añadió que de ahí se deduce que uno de los mayores servicios que los cristianos podemos prestar a nuestros semejantes sea ofrecerles nuestro testimonio sereno y firme de que la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, garantiza el presente y el futuro de la humanidad. “En efecto, continuó, la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir los valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos”.
Como conclusión, el Papa pidió a Dios para que en los hogares de cada uno de los participantes en la Fiesta de la Familia Cristiana “se respire siempre la entrega de amor total y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, mediante la oración diaria, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo”.
Terminadas estas palabras con el aplauso entusiasmado de los presentes, se inició la Eucaristía presidida por el cardenal Rouco Varela quien, en su bella homilía, alentó a todas las familias a ser testigos valientes e incansables del “Evangelio de la familia” como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos. A este propósito insistió en que la verdad del matrimonio y de la familia cristiana adquiere una actualidad inusitada con la fuerza de la denuncia profética y el acento insobornable de la esperanza en un momento sumamente crítico de la historia.
Para el Cardenal Arzobispo de Madrid, “la sociedad se envejece y la crisis demográfica amenaza y pone en peligro el futuro de nuestros marcos de vida y bienestar económico y social, algo que está ocurriendo con mayor o menor amplitud e intensidad en las sociedades europeas”.
Las peticiones de los fieles
Llegado el momento de la oración de los fieles estuvieron muy presentes en las invocaciones los jóvenes que acudirán a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), las rupturas matrimoniales por el abandono de cónyuges, las vocaciones, y el fomento de la paz por parte de las instituciones democráticas españolas. Así, uno de los participantes en la oración rogó para que los jóvenes se encuentren con Jesucristo en la próxima JMJ y que, “firmes en la fe”, como dice el lema de la Jornada, sean testigos del Evangelio junto al Papa Benedicto XVI Igualmente, otro fiel pidió por el matrimonio, para que los padres sean generosos al educar a sus hijos en la fe y en la vida cristiana mientras otro dirigía su petición por los cónyuges que viven separados o que han sido abandonados por su pareja así como a aquellos que sufren discordias familiares, para que estén “abiertos a la reconciliación y el perdón”.
Asimismo, en las peticiones se puso de manifiesto que el amor, la fidelidad, la misericordia y el perdón ayudan a la familia a “responder a la vocación que ha recibido”. En esta línea, también se rogó por todos los fieles presentes y por la “gran familia” de la Iglesia, por las vocaciones y para que las familias las favorezcan entre sus miembros. Finalmente, se pidió por España y, concretamente, para que las instituciones democráticas del país fomenten “la verdad, la libertad, la justicia y la paz” así como el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos.
Terminada la Santa Misa esperaba a todos los presentes un fin de fiesta que el propio cardenal se encargó de anunciar: una cabalgata de Reyes Magos “auténtica” en la medida que, en contra de las cabalgatas paganizadas que se organizan oficialmente, acudían allí a adorar al Niño Dios en el misterio montado junto al altar, y ofrecerle sus presentes. Los Reyes pasearon por la Plaza de Colón y, después de la adoración, se alejaron para entregar sus regalos a los niños necesitados.
Así, entre el entusiasmo general y la alegaría que asomaba a los rostros de todos, junto a los centenares de testimonios ofrecidos a los numerosos medios de comunicación que siguieron el desarrollo de los actos, concluyó esta cuarta edición de la Fiesta de la Familia Cristiana, todo un canto a la fe, la esperanza y el amor, las tres grandes virtudes cardinales que dan todo su sentido a la existencia humana.
Cómo ha visto la Fiesta el partido socialista
Como contrapunto a la exaltación de la familia natural, la portavoz del Comité Electoral del PSOE, Elena Valenciano, se dedicó a expresar el apoyo de su partido a la “familia plural basada en los valores de la igualdad y la libertad de todos sus miembros”. En declaraciones a la agencia oficial EFE, Valenciano afirmó “desde el respeto más absoluto a todas las creencias”, que la familia, como la sociedad, es plural y, por tanto, debe hablarse de “las familias”. Igualmente, la portavoz socialista, en alusión al obispo de Alcalá de Henares, monseñor Reig Plá, afirmó que a la jerarquía eclesiástica en España es “muy misógina” y que la jerarquía “no comprende la evolución de la sociedad y el papel de las mujeres”, a la vez que lamentó que los obispos españoles no vayan al mismo ritmo que la mayoría de la ciudadanía y se niegue a tolerar “nuevos modelos de familia”, como el de parejas homosexuales. “La jerarquía eclesiástica es enormemente misógina y no comprende la evolución del papel de las mujeres en la sociedad. Probablemente, es la clave de la incomprensión absoluta que manifiesta por las familias, por la sociedad actual”, explicó ignorando la presencia de cientos de miles de familias en la concentración de Madrid. Ajena por completo a la libertad que se vive en el seno de la Iglesia, la dirigente socialista añadió que el modelo de convivencia “que propone la actual cúpula católica está anclado en un sistema de valores, según el cual, las mujeres estaban subordinadas a los hombres, y eso ha dejado de ser así en gran medida”. Por último, la portavoz socialista hizo hincapié en que el obispado debería “actualizar su comprensión del fenómeno de la liberación de las mujeres, que ha producido un cambio radical en el modelo de relaciones familiares”.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, www.analisisdigital.com.




