Fondos generacionales: espacio para la competencia y la innovación
Elisa Cabezón | Sección: Política, Sociedad
En enero de 2025 se aprobó la reforma de pensiones con importantes cambios al sistema. Algunos de ellos quedaron con una clara definición y limitaciones en la ley, pero otros quedaron abiertos a las interpretaciones propias del regulador, y entre estos cambios poco definidos está el diseño del régimen de inversiones, específicamente, el diseño de los Fondos Generacionales.
El concepto de los Fondos Generacionales es bien simple. Actualmente existen cinco multifondos, el A, B, C, D y E con distintos niveles de riesgo. Estos serán reemplazados por diez Fondos Generacionales. Cada persona, junto a sus ahorros, será asignada a un Fondo Generacional según su año de nacimiento y estará en él durante toda su vida.
La composición de la cartera de inversión del fondo irá cambiando a medida que la persona envejezca: cuando la persona es joven sus ahorros deberán invertirse en activos más riesgosos y, a medida que envejezca, el Fondo Generacional irá transitando hacia inversiones más conservadoras.
La ley estableció que para cada Fondo Generacional existieran carteras de referencias (conocidos como “benchmarks”). Estas carteras definen la composición de las inversiones en cada etapa de la vida de los afiliados, es decir, el porcentaje de inversión en cada clase de activos, siguiendo una trayectoria hacia una mayor participación de activos conservadores a medida que el afiliado se acerca a la edad de jubilación. Las carteras de referencia se utilizarán como base para evaluar el desempeño de cada Administradora de Fondos de Pensiones (AFP).
Si la AFP logra generar un retorno superior a un margen respecto a la cartera de referencia, tendrá un premio. Si logra un retorno inferior a un margen respecto a ella, tendrá un castigo.
El diseño de las carteras de referencia y de las bandas para los premios y castigo quedó en manos del regulador estatal, es decir, de la Superintendencia de Pensiones. De esta forma, existía el riesgo de que ésta estableciera una cartera de referencia única para cada Fondo Generacional, con bandas de premios y castigos estrechas, obligando a las AFP a adherirse a esa cartera, dejando poco espacio para la competencia entre ellas y a la innovación en la forma de invertir los ahorros previsionales de los chilenos.
Es decir, podría haberse materializado el riesgo de que el regulador se convirtiera en el maestro de la orquesta dirigiendo las acciones de las AFPs, convirtiéndolas en simples commodities, sin diferenciación entre ellas y sin poder generar valor agregado que beneficiara las pensiones futuras a través de mayores retornos.
Esta era una de las principales preocupaciones de la actual administración cuando asumimos en marzo de este año. Pero finalmente, gracias a un duro y profundo trabajo del equipo de la Superintendencia de Pensiones, liderado por Joaquín Cortez, el régimen publicado el 1 de septiembre despejó esas inquietudes.
Se estableció que cada AFP podrá definir su propia cartera de referencia, dentro de un marco de acción establecido por la Superintendencia, y las bandas de premios y castigos dejan suficiente margen para que las AFP puedan adecuarse a las oportunidades de retornos que vean en el mercado financiero.
Esto permite que exista competencia e innovación entre las administradoras, lo que incentiva la búsqueda de mejores rentabilidades en el largo plazo en beneficio de las pensiones de los chilenos. Incluso, tres entidades declararon que estaban interesadas en entrar como nuevas AFPs y competir con las incumbentes una vez conocido este diseño de Fondos Generacionales.
Y, es más, el régimen logrará en una primera instancia terminar con el efecto “manada” que tanto se le critica al sistema. Este efecto consiste en que, en el régimen que rige en la actualidad, una AFP recibe un castigo si su retorno se aleja notoriamente del retorno promedio de las administradoras, generando incentivos a las AFPs a diseñar políticas de inversión similares entre ellas.
Bajo el régimen de inversión recién publicado, las AFPs tendrán que entregar al mismo tiempo a la Superintendencia de Pensiones sus carteras de referencia, evitando que miren cómo armó su portafolio de inversiones la administradora vecina.
La competencia entre las administradoras privadas incentiva la innovación y la búsqueda de mejores alternativas de inversión en los mercados financieros, lo que lleva a mejores rentabilidades en beneficio de las pensiones futuras de los chilenos.
El nuevo régimen de pensiones que regula los Fondos Generacionales permite esta competencia y diferenciación entre las administradoras. Debemos velar que esto se mantenga así para las futuras generaciones.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Ex-Ante el martes 15 de septiembre de 2026.




