A 110 años de la hazaña del Piloto Pardo
José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Historia
En la cultura popular existe el motivo de los héroes sin capa. Hace 110 años, el país y el mundo fueron testigos de una hazaña náutica de proporciones realizada por uno de ellos. Sir Ernest Shackleton, un explorador y marino mercante británico, daba inicio en 1914 a la “Expedición Imperial Transantártica”, una misión científica que buscaría llegar al Polo Sur. Hasta hoy, es recurrente recordarla así.
Sin embargo, la historia fue muy distinta. El bergantín Endurance, parte de dicha misión, proveniente de las Islas Georgias del Sur, quedaría atrapado en las capas de hielo del Mar de Weddell, para terminar hundiéndose casi diez meses después. Para intentar sobrevivir, los 28 tripulantes del Endurance acamparían en bloques de hielo por cerca de cinco meses, y escaparían en los botes que sobrevivieron al hundimiento del velero, quedando varados en la Isla Elefante, de las Shetland del Sur, en las cercanías de la Península Antártica o Tierra de O’Higgins, el 15 de abril de 1916.
Shackleton volvería a las Islas Georgias del Sur con cinco de sus hombres para pedir ayuda. Desde ese momento, entre mayo y julio de 1916 hubo tres intentos frustrados de rescate: el ballenero británico-noruego Southern Sky, el uruguayo Instituto de Pesca N°1, y la goleta Emma, con fondos británicos y chilenos. Luego de la tercera tentativa infructuosa, Ernest Shackleton solicitó al Gobierno chileno que el rescate fuera liderado por Luis Pardo Villalón, quien un mes antes había rescatado la goleta Emma con su escampavía Yelcho.
El desafío era titánico y contra el tiempo. El operativo de Pardo no podía tener errores. Le diría a su padre antes de embarcar: “La tarea es grande, pero nada me da miedo: soy chileno. Dos consideraciones me hacen hacer frente a estos peligros: salvar a los exploradores y dar gloria a Chile. Estaré feliz si pudiese lograr lo que otros no. Si fallo y muero, usted tendrá que cuidar a mi Laura y a mis hijos, quienes quedarán sin sostén ninguno a no ser por el suyo. Si tengo éxito, habré cumplido con mi deber humanitario como marino y como chileno. Cuando usted lea esta carta, o su hijo estará muerto o habrá llegado a Punta Arenas con los náufragos. No retornaré solo”.
Su pequeña expedición sortearía gélidas temperaturas, el peso de la neblina y los icebergs que pudieron destruir al resiliente Yelcho. De acuerdo con Zona Cero, “Pardo maniobró magistralmente entre los arrecifes no cartografiados hasta avistar las costas de Isla Elefante al mediodía del 30 de agosto de 1916”. En un operativo de menos de dos horas, y “antes de que la marejada y los témpanos” dejaran a los chilenos atrapados con los ingleses, Pardo rescataría a los 22 hombres de Shackleton, a quienes llevaría con vida a Punta Arenas.
La epopeya del Yelcho a través de las aguas del Paso Drake causó “una ola de admiración internacional sin precedentes”. En palabras de la entonces Embajadora Británica en Chile, Fiona Clouder, “es importante recordar a quienes ayudan a otros”, incluso, “a quienes ponen en riesgo sus vidas para ayudar a otros”, como “el heroico rescate, por parte del Piloto Pardo de la Armada de Chile, de la tripulación de los hombres de Shackleton desde el ENDURANCE, quienes estuvieron atrapados durante muchos meses en la Isla Elefante. Es importante recordar el tremendo logro de Pardo y los riesgos que él y su tripulación corrieron para salvar a otros”.
Pardo rechazaría los homenajes y “las jugosas recompensas económicas ofrecidas por el Gobierno británico” porque no podía ser reconocido sólo por cumplir su deber. En las vísperas del Mes de la Patria, el Piloto Pardo le mostró al mundo de qué está hecho un fiel hijo de Arturo Prat Chacón.




