80 años

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Historia, Política, Sociedad, Vida

El domingo 28 de junio se cumplieron 80 años del natalicio de Jaime Guzmán Errázuriz, uno de los políticos más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Chile y con una influencia notable en distintos ámbitos de la vida pública en el país. No sólo fue uno de los fundadores de la Unión Demócrata Independiente (UDI) –y por lo tanto inspirador del Partido Republicano–, y de Renovación Nacional (RN), dos de los partidos más relevantes de la política chilena de los últimos 40 años. También gestaría una de las agrupaciones más importantes en la historia del asociacionismo estudiantil de la Universidad Católica, el Movimiento Gremial (MGUC), que inspiró la creación de decenas de agrupaciones similares en otras instituciones universitarias a lo largo del país. Pero quizás su legado más importante es que fue uno de los arquitectos de la institucionalidad que a grandes rasgos nos rige hasta hoy: el ordenamiento constitucional de 1980.

En esta tribuna he dedicado varias columnas a reflexionar sobre el pensamiento, la acción y el legado de Jaime Guzmán, pero siempre es una buena ocasión para volver a estos temas, especialmente considerando que el Presidente de la República ha sido uno de los principales dirigentes de tres de los movimientos mencionados en el párrafo anterior. Jaime Guzmán, nacido en 1946, ya desde su paso por el Colegio de los Sagrados Corazones de los Padres Franceses (SSCC) de Santiago demostró un liderazgo excepcional. No sólo era uno de sus mejores estudiantes, sino que encabezó la Revista Escolar, donde desarrollaría por primera vez sus ideas políticas, y sería dirigente de la Juventud del Partido Conservador. Fue ese liderazgo el que llevó a que sus futuros profesores de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile le encomendaran realizar el discurso inaugural cuando entró, a la edad de dieciséis años, a dicha a dichas aulas. Allí sería un alumno destacadísimo tanto en el ámbito académico como en el político. Su rendimiento académico sería reconocido con los Premio Premio Monseñor Carlos Casanueva y del Instituto de Ciencias Penales, y rápidamente empezaría una carrera académica, llegando a ejercer como Profesor de Derecho Constitucional por varios años y hasta su muerte. 

En la Universidad Católica daría forma al gremialismo, un movimiento estudiantil que enfrentó el proyecto ideológico de la izquierda y la Democracia Cristiana (DC) en los patios universitarios, disputando centros de alumnos y federaciones de estudiantes. Por esos años Guzmán ya había dado el salto a la vida política nacional, liderando el Movimiento Independiente Alessandrista (MIA) y a los jóvenes que respaldaban al ex Presidente Jorge Alessandri en su segunda postulación a La Moneda. Luego de su derrota en el Congreso Pleno, las citadas agrupaciones estudiantiles –especialmente la FEUC y la FEUC-V, de las Universidades Católicas de Santiago y Valparaíso– serían uno de los principales eslabones de la defensa de la libertad de las agrupaciones durante la Unidad Popular (UP). 

Junto con federaciones estudiantiles gremialistas, Jaime Guzmán contribuiría a articular los demás gremios –aquellas organizaciones que reúnen personas de una misma profesión u oficio– durante dicho gobierno, en el que se encontraba en peligro la subsistencia de una verdadera sociedad civil, dando forma a lo que él llamó poder gremial o –siguiendo a Juan Vázquez de Mella y Fanjul– poder social, que empujaría el apoyo social al golpe de Estado de 1973 y constituirían la base de respaldo del Gobierno Militar, a través de organizaciones como la Secretaría Nacional de la Juventud o el Frente Juvenil de Unidad Nacional. La Junta Militar, encabezada por el general Augusto Pinochet, a los pocos meses de su instalación, crearía una comisión de estudios para redactar un anteproyecto de Carta Magna, que sería integrada, entre otros destacados juristas y constitucionalistas, por Jaime Guzmán, y liderada por otro discípulo de Jorge Alessandri, Enrique Ortúzar. 

En dicho anteproyecto, Guzmán promovería que los principios reivindicados anteriormente por el gremialismo universitario, inspiraran el ordenamiento institucional del país, tal como lo intentaron en la fallida postulación del ex Presidente Alessandri –aunque él tuvo sus discrepancias con el anteproyecto–, lo que en el Discurso de Chacarillas sería llamado una “democracia autoritaria, protegida, integradora, tecnificada y de auténtica participación social” o, más simplemente, democracia protegida, caracterizada por un fortalecimiento de la autoridad presidencial, el poder social de los cuerpos intermedios, la libertad económica, el principio de subsidiariedad y el pluralismo político limitado, entre otros principios sociales y políticos. La Constitución, finalmente, sería aprobada en un plebiscito el 11 de septiembre de 1980 y entraría parcialmente en vigencia el 11 de marzo de 1981, dando inicio a la transición a la democracia. 

En 1983 Jaime Guzmán fundaría la Unión Demócrata Independiente (UDI), en 1988 apoyaría a Augusto Pinochet en el referéndum y en 1989 postularía como candidato a senador por Santiago Poniente, siendo electo. Entre 1990 y 1991 sería uno de los principales líderes de la oposición al gobierno del Presidente Patricio Aylwin, y su rechazo a indultar personas condenadas por delitos terroristas, causaría su magnicidio el 1 de abril de 1991. Después de asesinado Guzmán, la UDI cosechó muchos triunfos electorales, pero paulatinamente se iría alejando de su ideario fundacional, lo que motivaría al actual Presidente de la República, José Antonio Kast, a renunciar a la UDI y articular un nuevo espacio político: Acción Republicana, Ideas Republicanas y el Partido Republicano; y después de tres intentos, alcanzaría –defendiendo las ideas gremialistas– la Primera Magistratura de la Nación.