Santificando la Nación
Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política, Religión, Sociedad
Estamos en Semana Santa, sin duda los días más solemnes de la fe cristiana. Independientemente de si nos hemos preparado durante la Cuaresma o durante esta semana en particular, lo importante es la dedicación espiritual con miras a nuestra santificación personal. Sin embargo, somos llamados a ser la sal y luz del mundo, de manera que dicha santificación ha de hacerse extensiva en nuestro entorno laboral, familiar y nacional.
No son tiempos fáciles a nivel global, ni menos a nivel nacional. La desesperanza y el miedo –herramientas favoritas del enemigo de nuestras almas– están a la orden del día para desmoralizar a los siervos del Dios verdadero. Cuando vemos las noticias, ¡qué fácil es caer en el desaliento! Sin embargo, hemos de tener presente que cada uno de nosotros es necesario; en el Reino de Dios y en nuestra nación nadie sobra, cada uno tiene su parte y tarea muy bien definida y, aunque no lo creamos, son muchos los que cuentan con nosotros.
En esta semana, la exhortación es a la oración para santificar a nuestra nación. Chile ha sido desde siempre un pueblo profundamente cristiano que, más allá del ruido que hagan los movimientos e ideologías relativistas de nuestros tiempos, las bases espirituales están presentes y nos inquietan el alma para no permanecer indiferentes y dedicar tiempo a la oración por Chile, sus autoridades y su pueblo; para arrebatar de las manos del maligno toda persona e institución dispuesta a sembrar la semilla del mal.
En esta Semana Santa, que la caminata de nuestro Señor por la via dolorosa sea un recordatorio de su misión salvífica por amor a sus amigos y enemigos. Por ello, tomemos el tiempo de santificar a nuestro país en oración, sin deseos de revanchas sino de conversión de aquellos que buscan el mal. Una nación que reza unida, se mantiene unida.




