En recuerdo de Jaime Guzmán Errázuriz

Hernán Ferreira | Sección: Historia, Política, Sociedad, Vida

El 1 de abril de 1991 en las afueras del que se llamaba Campus Oriente de la Pontificia Universidad Católica Chile, fue asesinado a tiros el senador de la UDI, Jaime Guzmán Errázuriz. Días antes, el 23 de marzo de ese año, el senador se había opuesto a una reforma constitucional por la cual se concedía al presidente de la república, indultar a condenados por delitos terroristas. El discurso proferido ante el Senado, gatilló que a los pocos días, terroristas le mataran. Primera vez en la historia patria que un senador era asesinado. Su ausencia se siente hasta hoy, del modo que Guzmán señalaremos. 

Se suele decir que el padre de la Constitución de 1980. Ciertamente fue uno de sus principales redactores, pues su gencia, don de gente y persuasión le colocaron en ese alto sitial. El resultado es que dicha constitución fue técnicamente bien redactada y se convirtió en la base de toda la nueva institucionalidad que comenzó a partir de 1980, pero que desplegó todo su potencial a partir del regreso de la democracia. La envergadura de tal obra es tal, que casi bra es tal, que casi cincuenta años después la carta magna sigue siendo la referencia de la institucionalidad actual. Resistió dos intentos serios de reemplazarla, pero el pueblo entendió que no era conveniente tal circunstancia. Sabía Guzmán que la libertad es la base de toda sociedad próspera y por ello se ampliaron los derechos y garantías fundamentales de las personas. Protegió estos derechos con una acción constitucional en caso de que el Estado o un particular los quisiera conculcar, procedimiento inédito en el derecho constitucional chileno. Si bien no trata esta columna sobre la carta fundamental, ella fue quizás el aporte más excelso de Guzmán.

La fundación del gremialismo a mediados de los años sesenta en la Universidad Católica, ha sido otro extraordinario aporte a la política y a la vida nacional. Que los gremios no sean cooptados por los partidos políticos y los instrumentalizan, es una de las ideas centrales del movimiento gremialista. La politización de todos los cuerpos intermedios, daña el tejido social y enfrenta inevitablemente a los ciudadanos entre sí. Por eso la izquierda está tan interesada en que la política partidista entre a los gremios, para subyugarlos a sus designios. Esto lo entendió muy bien Guzmán y combatió desde la academia, el derecho y la política, tan nefasto intento por politizar toda la sociedad.

La faceta de docente universitario quizás haya sido de las más queridas por el profesor Guzmán. Quienes fueron sus alumnos, refieren su gran saber, inteligencia y ecuanimidad de su trato. Nunca discriminó a persona alguna por tener un pensamiento político distinto.

En lo personal, tuve la oportunidad de conocerle personalmente en una reunión con alumnos de derecho de la Universidad de Chile. Fue en la sede de la UDI, en la comuna de Providencia. Su amabilidad, claridad en su exposición ante nosotros y su aguda inteligencia, son parte de los recuerdos que me quedan de esa reunión. 

La partida de Guzmán dejó un vacío que no se ha podido llenar en la sociedad y en la política nacional. Marcó el rumbo de una generación entera de políticos, entre ellos, el actual presidente Kast. Su pensamiento y obra siguen vigentes hasta el día de hoy, cuando parece q que la política se ejerce sin valores, acercándose más al populismo y a la demagogia.

A treinta y cinco años de la muerte del senador Jaime Guzmán Errázuriz, vaya esta modesta reseña como homenaje a un hombre excepcional que la patria escasamente ve nacer.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 29 de marzo de 2026.