“Ánimo, yo he vencido al mundo”

Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política, Religión, Sociedad

Llevamos un mes de nuevo gobierno y, como decía una señora por ahí –cuyo nombre prefiero no acordarme– ya están aquí los “agoreros del gobierno”. La diferencia entre los tiempos de aquella señora y los actuales, con el Presidente Kast al mando, es que quienes están en la vereda opuesta hacen de todo por el fracaso de Chile.

Lamentablemente, tenemos que enfrentar dificultades por cuatro frentes: un estado desfondado después de la gran partuza de la historia del gobierno anterior, guerras internacionales, una oposición durísima dispuesta hasta matar si fuese necesario, y, lo que más preocupa, una oposición y desánimo dentro de quienes se consideran de derechas. Pensar que ya la semana siguiente al triunfo, escribíamos de la importancia de ser pacientes.

Es imprescindible la mano dura y la ejecución de muchas de las promesas de campaña. Sin embargo, la política no solo es el arte de gobernar, sino también de negociar. Entonces, para quienes ya están ansiosos de ver reconstruida nuestra copia feliz del Edén, el llamado es a ser conscientes, a no sabotear al gobierno desde nuestro propio sector, y a tener buen ánimo.

Tras el Domingo de Resurrección, debemos mantener en nosotros, como Cristianos llamados a ser la luz del mundo, a contagiar de buen ánimo a todos los que caigan en el pesimismo y el desánimo, tal y como lo hiciera nuestro Señor, quien nos recuerda que “En el mundo tendréis tribulaciones. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo”.

Tenemos cuatro años durísimos por delante y, por el bien de Chile, no podemos fallar. No nos podemos dar el lujo de correr una suerte semejante al segundo gobierno del Presidente Piñera. Para eso tenemos que mantener lo pactado y conservar el ímpetu que, recordemos, no viene desde la campaña, sino de hace al menos 6 años de trabajo duro y silencioso para resucitar ese capital humano y fondo moral que tenemos en Chile, dispuestos a trabajar por nuestra felicidad.