Retorna la ética en la gestión gubernamental
Jaime Jankelevich | Sección: Política, Sociedad
El pasado miércoles 11 de marzo, Chile dejó atrás el peor gobierno de los últimos 36 años, con un final muy doloroso para el país, producto del alevoso atentado contra el sargento Javier Figueroa Manquemilla, quien vive horas críticas con diagnóstico de muerte cerebral. Hasta las últimas horas de su mandato, el Presidente Boric no logró liberarse de la incapacidad con que gobernó.
El Presidente Kast, por el contrario, comenzó su gobierno dando precisas instrucciones a sus ministros de las urgencias a las que tendrían que abocarse a partir de ese, su primer día en el poder. En su discurso desde La Moneda a las 9 de la noche dio a conocer que el país les fue entregado en peores condiciones que las que podían imaginar; con las finanzas públicas debilitadas, con avance del crimen organizado y el narcotráfico y con las familias sintiéndose abandonadas por el Estado.
Comunicó también que su gobierno no llegó para administrar lo existente, sino que para corregir lo que está mal, a recuperar lo que se perdió y a construir lo que nunca se ha hecho, desde el primer día, lo que será el sello de su gobierno. Dijo también que Chile tiene otro flagelo, la corrupción, y que les demandó a sus ministros que hagan auditorías en todos los ministerios para tener claro qué se hizo bien, pero también qué se hizo mal, para corregirlo, dejando muy claro que se perseguirá incansablemente a quienes se roben la plata de los chilenos, a quienes abusen del poder y a quienes usen el Estado para enriquecerse.
Pero sin entrar en más detalles, durante el día pudimos oír que se recalcaron y reforzaron conceptos centrales para la vida en sociedad, que en los últimos cuatro años se ignoraron. Se volvió a hablar de la importancia de la familia, del trabajo bien hecho, del mérito, de la responsabilidad, del esfuerzo, del respeto por la gente que trabaja, del respeto por los mayores, de la importancia de estudiar, de la confianza en las instituciones, del apoyo incondicional a las FF.AA. y Carabineros, de la unión de todos por el bien de todos; de la unión de voluntades por el bien del país y todos sus habitantes.
Esos conceptos que resonaron el miércoles 11 y el sello que el gobierno le ha impuesto a su mandato, nos hablan claramente del retorno de la ética en la gestión gubernamental, algo que se valora y aprecia.
Sin embargo, la izquierda no perdona que haya asumido el Presidente Kast. Tristemente, como lo informara El Líbero, el Liceo 1 de niñas se tomó el colegio como protesta por su asunción al poder, escribiendo sobre nuestra bandera “Liceo 1 anti facho-anti Kast”, lo que obligó al establecimiento a suspender las actividades. También en el Augusto D’Halmar hubo protestas de jóvenes en las afueras del liceo por la visita del Presidente y algunos apoderados incluso amenazaron con no enviar a sus hijos a clases.
Y en el Instituto Nacional, cuya Presidenta del Centro de Alumnos es militante comunista, desplegaron un letrero que decía “Un tirano electo no es algo nuevo / Es el reflejo del sistema que nos somete / Con la memoria intacta nos levantamos / En pie de guerra contra toda autoridad”. Y ese mismo día, el alcalde Mario Desbordes denunció que durante el cambio de mando se desplegó un lienzo aludiendo al Presidente Kast con una pistola en la cabeza. No bastando con eso, el jueves 12 en la mañana, salieron una vez más desde el interior del establecimiento encapuchados con overoles blancos para provocar incidentes, lanzando bombas molotov y fuegos artificiales.
También hubo incidentes el miércoles en Plaza Italia, en el marco de protestas tras el cambio de mando presidencial, resultando apedreado el auto donde viajaba el Subsecretario de Relaciones Exteriores Patricio Torres, afectando afortunadamente solo al vehículo.
Por otra parte, el triunfo en la elección de las directivas de ambas cámaras demuestra que la oposición al actual gobierno estuvo a solo tres votos en la de diputados para derrotar al oficialismo, lo cual es un llamado de atención a no comprarse la idea que sacar adelante las iniciativas gubernamentales está asegurado. La oposición será dura y hay que tener muy claro que la tarea no será para nada fácil.
Sin embargo, que a Chile le vaya bien, no depende sólo del gobierno. Depende también del compromiso de cada uno de nosotros con la causa país; del esfuerzo que hagamos individualmente y en conjunto para ayudar al éxito de esta gestión gubernamental que recién comienza. Da lo mismo dónde y cómo, lo importante es colaborar, porque esta oportunidad que tenemos de que Chile vuelva al sitial destacado que estuvo hasta hace poco, es única e irrepetible, por lo que sin duda alguna no podemos darnos el lujo de desperdiciarla.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el domingo 15 de marzo de 2026.




