“Orden, Trabajo y Alegría”
José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política, Sociedad
Uno de los versos del último jingle del entonces candidato y hoy Presidente de la República decía que “lo que Chile elige es valentía, orden, trabajo y alegría”. Los primeros días de José Antonio Kast encabezando la Primera Magistratura de la Nación nos muestran en qué medida esas palabras no sólo lo representan de cuerpo entero, sino que resumen muy bien lo que parece que será el sello del nuevo Gobierno.
Esto puede verse desde las distintas medidas que han sido anunciadas hasta los gestos del Presidente y la Primera Dama. Desde la rehabilitación del dormitorio presidencial en Palacio, pasando por el Mandatario almorzando en el casino con los funcionarios de La Moneda y Pía Adriasola sirviendo los almuerzos, no sólo son expresión de la sencillez que vive el matrimonio presidencial, sino que representan que los primeros en asumir la austeridad fiscal son ellos. O la señal del retorno de la corbata a La Moneda, que parece menor pero es una muestra de respeto por unas instituciones que fueron saqueadas y desprovistas de autoridad en los últimos años.
Probablemente la palabra que más dijo en su discurso el miércoles en la noche desde el balcón de La Moneda fue “trabajo” y sus derivados. Un total de veintitrés veces el Presidente enfatizó que llegaban al Gobierno a “trabajar” y “servir” al país. Pero el Gobierno no es capaz de resolver todos los problemas. Como dijo el Presidente, “sólo lo haremos si cada uno de ustedes, cada uno de los chilenos, también trabaja y cuida la Patria. Desde las cosas más pequeñas hasta las cosas más grandes, todos debemos ocuparnos de hacer el bien y cumplir responsablemente nuestras obligaciones. Todos somos responsables”.
Muchos dicen que el excandidato exageró la situación del país durante la campaña, y que en realidad no viviríamos una crisis que demande un gobierno de emergencia. Sin embargo, la situación con que José Antonio Kast recibió el país de manos de Gabriel Boric es de las más graves de las últimas décadas. Como explicó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, su predecesor Nicolás Grau le entregó la “caja” del Estado completamente quebrada: si los gobiernos anteriores entregaban unos US$3.000 millones al pasar la posta, Boric dejó las arcas fiscales con sólo ¡40 millones de dólares! –alrededor de un 10% del costo mensual de los sueldos de los funcionarios públicos– a diciembre de 2025, y durante este verano contrajo más deuda para maquillar la situación.
Si a eso le sumamos el desborde de la delincuencia y el crimen organizado, el descontrol de las fronteras, una economía estancada, unas instituciones públicas destruidas, la polarización política y la corrupción sin freno en el mundo público, privado y social, durante la administración anterior, junto con el olvido de Valparaíso, Biobío y Ñuble, se puede concluir sin exagerar que estamos ante una emergencia total, que requiere un gobierno de emergencia.
Por eso se anunció esta semana un Plan de Reconstrucción Nacional, orientado a la reconstrucción de nuestras ciudades luego de los incendios de los últimos años, así como a la reconstrucción de los cimientos de nuestra economía. Al mismo tiempo, comenzó la auditoría completa al Estado para descubrir la profundidad de la corrupción, absolutamente desbordada en el Gobierno de Gabriel Boric, desde el Caso Fundaciones hasta la fallida compra de la casa de Salvador Allende, pasando por el Caso Monsalve. Finalmente, ya se encuentran en la Frontera Norte las Fuerzas Armadas (FFAA) para dar inicio a la construcción del Escudo Fronterizo y el Canciller peruano reabrió las negociaciones por el corredor humanitario para que los migrantes ilegales vuelvan a sus países.
En resumen, como el mismo Kast dijo en su discurso, Chile necesita recuperar el “orden”. “Para enfrentar esas emergencias en seguridad, en salud, en educación, en empleo y tantas otras, Chile necesita un gobierno de emergencia y eso es lo que vamos a tener. Un gobierno de emergencia no es un eslogan, es la realidad que vamos a vivir. Es orden donde hay caos, es alivio donde hay dolor, es mano firme donde hay impunidad. Y es también esperanza real, concreta y posible para quienes han sido ignorados por mucho tiempo”, argumentó.
Por eso, recurrió al ejemplo del arquetipo del orden y la autoridad en nuestro país: “Diego Portales era un hombre claro y nos acompaña, al comienzo de nuestra caminata en la plaza nos detuvimos ahí, y Diego Portales nos dejó una enseñanza que sigue plenamente vigente. Un país no puede gobernarse sólo con ideas, tiene que gobernarse con carácter y el carácter no es arbitrariedad. El carácter es estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer, aunque sea incómodo, aunque sea impopular, aunque cueste, lo vamos a hacer”. Esto quiere decir que “la autoridad tiene que ser fuerte porque nuestro país en esta hora así lo demanda, no para someter, sino para proteger a nuestros compatriotas”.
Como dijo el Presidente, “Estimados amigos, desde este balcón, desde la Casa de Todos los Chilenos, les digo de frente que vamos a recuperar nuestro país, vamos a recuperar nuestras calles, vamos a recuperar nuestras instituciones, vamos a recuperar la esperanza”.




