La cruz en Wall Street… ¿y en nuestras empresas?

Enrique Cruz Ugarte | Sección: Política, Religión, Sociedad

Hace algunos años estuve en Nueva York y, con gran sorpresa, al caminar por el distrito financiero de Manhattan, pude ver a muchas personas que caminaban a sus oficinas con una cruz de ceniza en su frente. Hombres y mujeres que salían a almorzar y volvían con la cruz en la frente. En un barrio donde aparentemente hay poco tiempo y espacio para la espiritualidad, donde todos corren por los ajetreos de los mercados y movimientos de la acciones, me sorprendió este hecho que nos recuerda la importancia de la dimensión espiritual del ser humano.

Ese día, el Miércoles de Ceniza, que celebramos este año el 18 de febrero, nos invita a detenernos y prepararnos, por medio de la oración, el ayuno y la penitencia, para vivir la Semana Santa, marcada por la Pasión y Muerte y Resurrección de Jesucristo, el acto de amor más grande de Dios con nosotros y momento cúlmine de la vida de fe de millones de chilenos.

Todos necesitamos encontrarle sentido a la vida, parar un minuto y pensar para qué hacemos las cosas, para qué estamos viviendo. Y la fe es la respuesta que muchos encontramos en un Dios que nos ama profundamente, que quiere que tengamos una vida plena y feliz y que está esperándonos para caminar con nosotros y llevarnos la carga que a veces se nos hace muy pesada. Por eso, la dimensión espiritual es muy necesaria, ya que es parte de la esencia del ser humano, quien tiene una necesidad de trascender.

Si los empresarios tomamos conciencia de esta necesidad, debemos dar los espacios para que nuestros trabajadores puedan desarrollar esa dimensión, que transforma a la persona y por ende afecta la forma de vivir y de trabajar y de relacionarnos con los demás. Si queremos organizaciones donde prime un espíritu de confianza, de trabajo en equipo, de búsqueda de la excelencia, de respeto, de esfuerzo y de buen clima, con trabajadores dispuestos a entregar lo mejor de sí, necesariamente debemos pensar qué estamos haciendo para que nuestros equipos puedan desarrollar la dimensión espiritual.

Ojalá podamos contar con empresas que faciliten los tiempos para que quienes quieran puedan vivir la fe en las fiestas importantes del año como es el Viernes Santo y la Semana Santa en general, así como la Navidad. En Estados Unidos se han dado cuenta de esto, y la Religious Freedom & Business Foundation (Fundación para la Libertad Religiosa y los Negocios) publica anualmente un indicador que mide cómo las grandes empresas –en particular las Fortune 500– promueven la fe al interior del lugar de trabajo como expresión del “compromiso de una organización con la inclusión de la religión y las creencias en sus iniciativas de personas y pertenencia”, según informa su sitio web.

Al contrario de la tendencia que hemos vivido en nuestro país, en Estados Unidos, el compromiso de las organizaciones con la libertad religiosa –que no sólo es la no discriminación, sino que la promoción de espacios y prácticas amigables con la fe– ha aumentado fuertemente, más que duplicándose en un par de años.

Estas empresas, lo hagan por inspirarse en una identidad religiosa o por su compromiso por la no discriminación, han comprendido que el desarrollo de la fe no es un tema puramente privado y familiar, sino que le interesa a la empresa. No sólo favorece trabajadores más virtuosos, sino que también promueve la cohesión de los equipos. Los trabajadores son más que un recurso humano y conocer sus necesidades espirituales no sólo los favorece a ellos. Es la mejor palanca para lograr el éxito y orientar el negocio hacia el bien común logrando empresas más humanas, altamente productivas y socialmente responsables.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el domingo 15 de febrero de 2026.