El desafío es ahora

Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política

Cuando era niño y mis padres encontraban el desorden que había creado en casa, la primera frase que me decían era “¿qué chiquero es este?”. El 11 de marzo comienza un nuevo ciclo de gobierno con la entrada del Presidente José Antonio Kast, y la salida del Sr. Boric. Sospecho que a poco andar se van a dar cuenta del “chiquero” en que transformaron el ejecutivo y poner orden –nuevamente– será un desafío en sí mismo.

Ordenar nuevamente la casa es un ciclo permanente de nuestra historia: gobernantes de poca sesera –generalmente de izquierdas– llegan a desgobernar, dejan la crema, le dan una buena encachada a sus cuentas corrientes y luego se van para que venga otro gobierno, por lo general de derechas, a ordenar el desastre. Esa parece ser la maldición de Latinoamérica, al menos una de las tantas. El desastre es profundo: financiero, técnico, humano y moral.

Otro de los grandes desafíos es atender las altas expectativas. Sí, para gobernar, la prioridad tiene que ser Chile, pero quiérase o no, habrá que lidiar con lo que se espera y, lamentablemente, hay muchos ciudadanos que aún no entienden que Kast no viene con una varita  mágica a resolver de golpe y porrazo todos los problemas para luego mirar al país y decir como señalaba un antiguo comercial “aquí, no ha pasado nada”. No, lamentablemente aquí ha pasado mucho en la última década y las cicatrices y secuelas van a estar presentes por mucho tiempo más.

Un frente difícil será la oposición. Por naturaleza, todo gobierno tiene una oposición, sin embargo, los opositores a Kast han sido por años sumamente virulentos, al punto que desde el día del triunfo han comenzado su campaña. Más preocupa ver personas que se dicen ser de derechas y patriotas criticar al presidente electo diciendo que “es muy blando” o que “le falta mano dura”. ¡Por favor, señores, déjenlo asumir primero y entrar en acción!

Son muchos los escenarios que tengo en mente que podrían darse en Chile, sin embargo, lo único que interesa es el bien nacional. Con toda seguridad hay un 30% del país dispuestos a atornillar al revés con tal de que José Antonio fracase. Hay otro porcentaje que lo llama de “blando”. Pero por cierto hay un sector mayoritario que quiere que a Chile le vaya bien y para eso al nuevo gobierno le tiene que ir bien. Es nuestra responsabilidad ciudadana hacer todo lo posible para que este nuevo gobierno pueda hacer todo lo posible, a pesar del chiquero con que se va a encontrar.