¡Emergencia!

Gonzalo Ibáñez Santa María | Sección: Familia, Política, Sociedad

Con esa palabra ha calificado José Antonio Kast, el presidente electo, la situación por la que atraviesa el país. Y, por eso, ha definido que su gobierno será fundamentalmente “de emergencia” dedicado enteramente a apagar los incendios que amenazan con la existencia de Chile.

Por cierto, tiene toda la razón. Las imbecilidades que se han cometido desde el gobierno durante estos últimos años nos han costado tremendamente caras. La falta de apoyo a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden ha provocado un crecimiento enorme de la delincuencia, la cual se ha vuelto mucho más peligrosa. Ha cundido el terrorismo y el narcotráfico hasta el punto de que somos millones los chilenos que vivimos bajo el temor a la violencia criminal. Por otra parte, el desprecio manifestado al modelo económico que nos puso a la cabeza de nuestro continente ha provocado un retroceso en la calidad de vida de los chilenos y ha empobrecido notoriamente al país. Ha aumentado la cesantía y las expectativas hacia el futuro son muy mediocres.

Contra estas emergencias se batirá sin descanso el próximo gobierno de manera de restablecer las bases que no hace mucho tiempo hicieron de Chile un país destacado. Pero, hay una emergencia de la cual se habla poco, a pesar de que, a mi juicio, es la más grave. Es la que se refiere a la falta de renovación poblacional y al continuo envejecimiento de nuestra comunidad. Cada día nacen menos chilenos y, por lo tanto, hay menos jóvenes para sostener a la creciente población adulta y anciana del país. Es cierto que la constante inmigración de contingentes extranjeros jóvenes en alguna medida ha contrapesado esta situación. Pero, no basta y no es lo mismo que una renovación natural de nuestra población.

Chile necesita de más chilenos. Es hora ya de tomar conciencia de este gravísimo problema y de abordarlo como corresponde. No podemos en este contexto, insistir en iniciativas que tienden a matar chilenos, como son el aborto y la eutanasia. Pero, a la vez, hemos de fortalecer el rol materno de nuestras mujeres. El apoyo a ellas para que contraigan matrimonio y hagan uso de su capacidad procreadora debe ser sin condiciones. Cada matrimonio y, después, cada nacimiento, son pasos adelante de todo el país y así deben celebrarse. Debe robustecerse la familia fundada en el matrimonio de un varón y una mujer y debe serle reconocida a este su autonomía para educar a los hijos. Hoy, el gobierno ha presentado un proyecto de ley destinado a reconocer a los niños capacidades de autonomía respecto de sus padres que pueden arruinar todo el esfuerzo educativo en que estos se empeñan. 

Es literalmente el destino de Chile el que se juega en esta emergencia. No descansemos hasta superarla. El nuevo gobierno debe tenerla entre sus prioridades más importantes.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por el autor en sus redes sociales.