El presidente gremialista

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Historia, Política, Sociedad

Con su triunfo en la segunda vuelta hace un mes, José Antonio Kast no sólo derrotó al comunismo en las urnas, le ganó a este gobierno fracasado, unió a las fuerzas del Rechazo, logró el mayor triunfo de la derecha en su historia ni fue el candidato más votado de la historia. También se convirtió en el primer gremialista en alcanzar la Primera Magistratura de la Nación. Y lo hizo contra viento y marea.

Fue un trabajo que comenzó hace unos veinte años, el que terminó por poner a Kast ad portas de llegar al Palacio de La Moneda. Percibió junto con su generación cómo los “coroneles” se habían tomado el partido, cerrando la puerta a la renovación y cercenando el legado de Jaime Guzmán en una de sus principales organizaciones: la Unión Demócrata Independiente (UDI).

Intentó alcanzar la presidencia de la UDI en dos ocasiones, en tiempos en que no se elegía de forma directa –un militante, un voto–, y fue derrotado en ambas instancias por los incumbentes, encabezados por Juan Antonio Coloma. Luego, como secretario general en una lista de consenso, intentó reimprimirle al partido el sello fundacional. Pero con el tiempo se fue dando cuenta, como sus pares generacionales, de que aquella tarea, aunque necesaria, se volvía prácticamente imposible.

Con una treintena de militantes, dejaría la UDI en 2016, donde empezaría desde fuera a renovar el gremialismo. Primero por medio de su candidatura independiente en 2017, y después a través de Acción Republicana (AR) y el Partido Republicano. En paralelo, con dos campañas presidenciales, una en la que rozó la Presidencia y otra en la que finalmente la alcanzó. Asimismo, fue el principal defensor del legado constitucional de Jaime Guzmán en medio de la borrachera octubrista y la ilusión noviembrista, que redundó en el rechazo de la propuesta constitucional de 2022 y en el fallido proyecto de 2023. La revancha septiembrista se daría en diciembre pasado, con el apabullante triunfo en las urnas con el apoyo de todas las fuerzas del Rechazo.

Ese intento de recuperar el gremialismo y hacerlo más fiel a sus orígenes, fue duramente criticado desde la UDI y la Fundación Jaime Guzmán (FJG) –celosos de que se difundiera el gremialismo al margen de sus filas–. No sólo fueron dura y constantemente criticadas las reivindicaciones de Jaime Guzmán realizadas por el Partido y la Juventud, sino que también José Antonio Kast tendría que dejar el Directorio de la Fundación, quedando sólo en manos de militantes de la UDI. En esta tribuna hemos sido bastante críticos de ese enfoque desarrollado por la UDI y la FJG, porque somos de la opinión de que los aleja del pensamiento gremialista adecuadamente entendido.

Afortunadamente, pareciera que –luego de reiterados tropiezos–, ya están aprendiendo y se dan cuenta de que con el Partido Republicano y no contra él es que podrán volver a su identidad fundacional. La perseverancia siempre se premia. Fueron necesarios veinte años de trabajo duro –nueve de ellos fuera de la UDI– para que hoy podamos celebrar esta buena noticia. No cualquier gremialista podía ser Presidente, sino que uno que fuera fiel a los principios y a la identidad que nos han atraído a tantos desde 1967.