Credenciales democráticas

Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política, Sociedad

En Recoleta, feudo del comunismo criollo, al norte de la ciudad de Santiago, se celebró la tradicional Fiesta de los Abrazos 2026, del Partido Comunista (PC). El encuentro es una “reafirmación colectiva de principios, convicciones e historia de lucha que sigue viva en el corazón de nuestro pueblo”, en palabras del alcalde comunista. Advirtió el “avance de expresiones autoritarias y reaccionarias” y la necesaria defensa de “la democracia, los derechos humanos y las conquistas sociales”. El PC declara desde un pedestal y creencias que suenan bien y alimentan su hoja de ruta histórica. El patriarca Carmona cree que la derecha busca “instalar un proyecto político de mayor alcance”, además de cuestionar el “rol del neoliberalismo, el capital y las transnacionales”. Palabras del siglo anterior dichas en 2026. La cantaleta de siempre para sus seguidores, feligresía y fanáticos. El manual atemporal de la lucha de clases. Fieles a las conspiraciones sostienen desde el PC que, “vienen por nuestros recursos naturales y nuestra soberanía antártica. La defensa de Recoleta es la defensa de la patria frente al tutelaje extranjero”

El invitado español, Pablo Iglesias, señaló que “únicamente el dueño del medio posee la libertad de decir la verdad. Necesitamos ser dueños de la antena para dejar de pedir perdón por nuestras ideas”. La ofensiva comunista considera los siguientes ingredientes: “la alerta geopolítica de Lagos, la evidencia global de Iglesias y la denuncia estructural de Valle, Pineda y Guzmán, transformó la Fiesta de los Abrazos en una cumbre de resistencia internacionalista”. Estamos avisados. El PC es “antimperialista, internacionalista y solidario con los pueblos que luchan por su autodeterminación”. En simple, es solidario con dictaduras y regímenes que están lejos de ser democráticos. Para el PC local, Cuba es un “proyecto transformador” que sufre el asedio norteamericano. Venezuela es un “proceso bolivariano” y su destino no es compatible con la injerencia sobre “sus asuntos internos”. La defensa a Cuba y Venezuela es irrestricta, atemporal e irracional, propia de fanáticos. 

El PC, partido marxista-leninista, anticipa “los riesgos que se abren” a partir del 11 de marzo», y “eventuales retrocesos en derechos laborales, salarios y negociación colectiva”. Su relato defensor de los marginados y las identidades se mantiene. La utopía revolucionaria y el sentido de misión son parte de la creencia comunista. Desde su mirada parcial y antagónica creen que es preocupante que un tribunal “pretenda instalar una interpretación política de los hechos vividos en 2019”. No están dispuestos a aceptar otras miradas sobre “la revuelta popular” y la “movilización social”. Por ahora, el fallo del compañero Gatica absolvió al acusado y quedaron con los crespos hechos en el año del centenario del comandante Castro. Los comunistas mantienen intacta su fidelidad a la isla cubana y su “vigencia histórica y política de la Revolución Cubana”, “la solidaridad con Cuba es un deber ético de todo aquel que se considere patriota y latinoamericanista”

En Chile, la ceremonia de los 32 claveles rojos en memoria de la guardia de Maduro, no pasó desapercibida. Los mercenarios caídos son vistos como “héroes y mártires”, como defensores de la soberanía ante la invasión imperialista. La defensa a ultranza de Cuba y Venezuela, es sinónimo de un ideologismo, de una religiosidad militante y una pulsión propia de discípulos que creen la construcción de un hombre nuevo a través de la revolución. El PC no tiene credenciales democráticas, las que dice tener son discursivas y falsificadas, ya que sus principios marxistas y leninistas son incompatibles con la democracia liberal. Hay abrazos incómodos y asfixiantes para el sistema democrático mediante ese eufemismo llamado “movilización social”

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 18 de enero de 2026.