La unidad de la derecha

Gonzalo Ibáñez Santa María | Sección: Política

Con sus tres candidatos, los actuales grupos de oposición al Gobierno, unidos bajo el nombre de “Derecha”, obtuvieron una muy notable victoria en las elecciones del domingo recién pasado, sumando entre ellos más del 50% de los votos, José Antonio Kast a la cabeza. Pero el que hayan ido tres candidatos no fue cuestión de capricho. Es cierto que hay muchos puntos en común –y, por eso, se habla del “sector”– pero también hay diferencias que, en algún momento, pueden ser causa de desunión y que se hace menester resolver. 

Por ejemplo, Matthei era la candidata de los partidos UDI y Renovación Nacional. Como se sabe, estos nacieron bajo el alero del gobierno militar para los efectos de defender su legado y para proyectarlo en el tiempo. Pero, a poco andar, olvidaron su origen y, de hecho, se sumaron a los críticos de ese gobierno. Evelyn Matthei los siguió en este predicamento. Sin embargo, Kast y Kaiser –sobre todo este último– sin perjuicio de reconocer y reprobar los abusos que se cometieron en el ejercicio del poder, fueron firmes defensores de la legitimidad del pronunciamiento de 1973 y del gobierno que de él brotó. Es de esperar que esta idea se haga cuerpo en la unidad de la “derecha” y de algún modo en todo el país para evitar que se repitan aventuras como aquella que obligó al pronunciamiento militar.

Asimismo, es indispensable revitalizar la idea de que la familia, fundada en el matrimonio de una mujer y un varón, abierto a la procreación y a la formación de los niños que de ahí broten, es la base sobre la cual se construye la sociedad. La crisis de natalidad que enfrenta Chile hace urgente retornar a este principio. Tanto como al de defensa de la vida humana, especialmente la de aquellos que están por nacer como la de los enfermos, aun de aquellos que están en una situación terminal. Ninguna vida sobra, sobre todo en el Chile de hoy. Todas son importantes para el bien común.

Por otra parte, nunca estará demás reforzar la idea de que la libertad de emprendimiento y la propiedad, que es su sustento, deben tener un lugar protagónico en este acuerdo. Al Estado le corresponde apoyar ese principio. Su preocupación ha de ser la de que cada parte del cuerpo social, usando de su libertad y propiedad, cumpla cabalmente con su función; entre ellas, educación y salud como prioritarias. Y que, como Estado, dedica sus esfuerzos a crear las condiciones para que todos puedan cumplir con esas funciones viviendo en paz y seguridad. Fuerzas Armadas y de Orden constituyen así uno de los pilares fundamentales del país. No pueden ser descuidadas. Así, paso a paso, se construye, entre todos, el hogar común que es la Nación.

Vamos entonces por el camino de la unidad a vencer en esta segunda vuelta. 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por el autor en sus redes sociales.