El Chile que nadie quiere

Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política

Habiendo decantado los resultados de la primera vuelta y, habiéndose cumplido el esperado paso de José Antonio Kast a segunda vuelta, tenemos que estar preparados porque tenemos al frente nada menos que una candidata comunista. Las izquierdas son especialistas en elecciones y para ello usan todo lo que se tenga a mano. Ahora, siendo un comunista el oponente, la historia cambia para peor, pues el juego sucio y la mentira es lo suyo.

Siendo así, ya que la caricatura pintada sobre Kast en la campaña presidencial anterior no vale más, ahora sacarán otros recursos para atacar. Me temo que uno de estos serán los temas valóricos pintando a José Antonio y a todos los chilenos de sentido común como una banda de pechoños. No podemos caer en el juego sucio. Lo que a todos nos cabe es, cada vez que las conversas políticas sobre las elecciones presidenciales deriven a ataques contra nuestra estructura valórica, debemos llamar la atención sobre las prioridades.

Naturalmente tenemos una estructura de principios muy diferente a la agenda comunista, sin embargo, aquí la prioridad es rescatar Chile y reencauzarlo. Para ello la prioridad es la seguridad y comenzar a sanear el estado del caos financiero e institucional que va a legar el actual gobierno.

La señora Jara y su equipo van a querer convencer a la ciudadanía de una visión de país en apariencia moderna y justa, pero sólo ofrecen ruina, no porque su programa de gobierno diga eso explícitamente, sino porque la esencia de su ideología es la ruina. Ese modelo de Chile, con visión internacionalista y que desprecia nuestra cultura, donde continuará reinando el caos en el cual se afianzaría aún más la nomenclatura en gestación, no es el Chile que queremos.

No crea ni por un minuto los aires de moderación. Cuando converse con alguien que esté pensando en votar por Jara, lo van a querer convencer de que ella y su gente no son comunistas “come guagua”, que son diferentes, que aprendieron de la historia. No señores. Me cuesta creer que alguien que ha profesado un credo desde los 14 años y que ha sido “bautizado” en este credo, haya visto la luz y decida apostatar. Ha habido casos, pero la Sra. Jara no da ninguna muestra de ser uno de esos casos.

“Lo que pasa es que tú tienes una obsesión y siempre andas alertando con la misma cantinela ‘que los comunistas, que los comunistas’”. Ese cuento ya me lo han dicho tantas veces que perdí la cuenta. La historia y la experiencia nos enseña que cuando el comunismo está al acecho, los problemas no tardan en llegar.

Jara y su gente, los mismos que para el primer plebiscito ondeaban banderas mapuches, anarquistas, minorías sexuales y de un cuanto hay, curiosamente ahora ondean banderas chilenas. Recuerde, los comunistas son pacientes y disciplinados. No pretenden instalar la bandera con la hoz y el martillo en La Moneda de golpe y porrazo, sino que lo de ellos es un proceso a largo plazo y como su fe en la creencia del hombre nuevo es lo que los guía, no tienen problemas en esconder su dialéctica con tal de hacerse, primero del poder y después de usted.