Una nueva inmoralidad del oficialismo

Jaime Jankelevich | Sección: Política

En democracia, todos tenemos los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones y deberes. Votar en las elecciones es un deber moral con el país. En una democracia representativa como la nuestra, somos los ciudadanos con derecho a voto los que decidimos quién nos gobernará y quienes legislarán representando nuestras convicciones. No votar para provocar el cambio que en Chile urge lograr, sería avalar lo que el oficialismo pretende; mantenerse en el poder.

En Chile existió el voto voluntario, pero la experiencia lejos de ser exitosa hizo que se volviera al voto obligatorio tanto para chilenos como para extranjeros con cinco años de residencia en Chile y en la Constitución está claramente establecido que quien no vote será sancionado con una multa.

Pues bien, tanto el gobierno como toda la izquierda decidieron a escasos 74 días de la elección de 16 de noviembre, intentar cambiar las reglas del juego y eliminar las sanciones para quienes no voten, oponiéndose o absteniéndose de votar el proyecto de la diputada Joanna Pérez que sancionaba con multas a los que no concurrieran a sufragar. El resultado de la votación fue 75 a favor, 47 en contra y 16 abstenciones, habiéndose necesitado 77 votos para su aprobación.

Más allá que en el Senado se vaya a reponer las multas, la intención de la izquierda de liberar de sanciones a los electores demuestra cuán inmorales son, porque cuando están todos los candidatos inscritos y estamos hoy domingo exactamente a 70 días de las elecciones del  16 de noviembre, venir a última hora a intentar cambiar las reglas de juego, transformando por secretaría el voto obligatorio en voluntario porque así se verían teóricamente favorecidos en los resultados, es escandaloso e inaceptable, por lo que merecen sufrir un voto de castigo ejemplar como aquel del plebiscito del 4S.

El jueves pasado, 4 de septiembre, hace tres años, los chilenos le dijeron al gobierno y a la izquierda NO. No a refundar Chile, NO a eliminar el Senado; NO a eliminar nuestras tradiciones constitucionales; NO al programa del Frente Amplio; NO a lo que el gobierno de Boric pretendía imponer en Chile.

Esa inmensa mayoría de chilenos que le infringió la mayor derrota ideológica y electoral de la historia a la izquierda, tiene  el deber nuevamente de concurrir masivamente a las urnas, con o sin multas, para lograr repetir ese resultado, con el fin de expresarle y enseñarle al gobierno que con los chilenos no se juega; que las reglas son para respetarlas y no para intentar cambiarlas a última hora; que los chilenos quieren evitar la continuidad de su nefasto gobierno e impedir que sean ocho los años de retroceso si Jeannette Jara llegara a la presidencia, lo que postergaría los sueños de millones de chilenos que quieren vivir en un país próspero, libre, seguro, con inversión y una economía en crecimiento, donde no existan listas de espera interminables en salud, donde puedan conseguir trabajo, casa propia, educar  a sus hijos sin temor a los overoles blancos, las molotov y las tomas violentas, y con fronteras seguras que impidan la inmigración ilegal que tanto daño hace.

Chile quiere vivir en paz, volver a caminar por la senda del desarrollo y brindarle a sus hijos un hogar donde se pueda transitar por las calles con tranquilidad y sin temor; volver a ese Chile admirado en el mundo por el verdadero milagro económico que creó una potente clase media y sacó a millones de la pobreza; ese Chile donde los chilenos invertían y los extranjeros venían a invertir porque había certeza jurídica, las reglas eran claras y el país los recibía con los brazos abiertos, brindándoles facilidades para el desarrollo de sus proyectos, sin la burocracia interminable con que hoy se ven postergados por una permisología paralizante, lo que permitía generar trabajo y riqueza para Chile.

Para lograr esos propósitos, en 70 días más debemos movilizarnos y concurrir a votar, aunque este gobierno y toda la izquierda eviten que se multe a quienes no asistan a las urnas. Así como se evitó la refundación de Chile ese recordado 4S, hoy Chile espera lo mismo de sus hijos y nos llama a salvarlo nuevamente de un desastre inminente, evitando que sea Jeannette Jara quien gane la elección presidencial y logrando obtener la mayoría en ambas cámaras, para brindarle al país la gobernabilidad que necesita para salir de la decadencia y volver a caminar por la senda del desarrollo.

Chile con fuerza nos llama: ¡A Ud. lo necesito, vote por mí!

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el domingo 7 de septiembre de 2025.