PSC

Rodrigo Ojeda | Sección: Política

El Partido Social Cristiano (PSC) se ha sumado a “la fuerza del cambio” tras el pacto electoral parlamentario y presidencial llamado la Derecha Unida. Durante el mes de julio del presente, proclamaron al candidato: José Antonio Kast. Es la alternativa y el camino para rescatar a Chile “de la mediocridad” y de los malos resultados del gobierno de izquierda, y el peligro que representa la candidata del continuismo y comunismo. “La experiencia internacional lo confirma: allí donde la izquierda radical y el comunismo han gobernado, lo que ha surgido es más pobreza”. Es un partido valórico y social que cuestiona la “desconexión de los partidos tradicionales de izquierda y derecha” ante “las verdaderas necesidades”. Están inspirados en el “servicio al prójimo y la defensa de los valores cristianos”.

Hoy, el PSC cuenta con cuatro diputados, un senador, un alcalde y otros representantes. La apuesta electoral del partido es “duplicar la votación” y conseguir más parlamentarios para enfrentar la emergencia. “Somos una derecha social, cercana a la gente, no de élite”. Sus valores consideran la dignidad humana, la familia, la libertad de conciencia y la justicia social. Son defensores sin tapujos ni medias tintas de la vida natural, la familia como núcleo fundamental, la relevancia de la seguridad y el orden mediante la fuerza. “Por Amor a Chile” han decidido participar del poder temporal con énfasis en las urgencias sociales, los empleos y el orden. El prójimo no lo está pasando bien en una sociedad materialista, relativista y deshumanizante. La espiritualidad es vital en lo temporal.

El PSC trabajó por el rechazo a la propuesta constitucional de la izquierda incendiaria y octubrista. Ese 62% optó por rechazar la fiebre refundacional de norte a sur, un 4 de septiembre de 2022. Un pasado incómodo para la izquierda gobernante que fue cómplice y complaciente con la violencia callejera. La fiebre no se ha extinguido, el relato octubrista sigue vivo en el progresismo y en candidatos radicales al parlamento. La dupla Loncón-Bassa reaparece. Los académicos ya no sorprenden por su victimismo y el combate al “neoliberalismo”. Su compañera Loncón es candidata senatorial, ese “espacio de poder” que la opción rechazo salvó. La candidata ancestral es negacionista ante la evidencia de terrorismo en la frontera. El constituyente Bassa apuesta por el distrito 7, es un candidato impugnador y su meta: “mantener la identidad política de quienes estamos empujando el proceso de cambio social”. Los defensores de los oprimidos y las identidades vuelven con nuevas tensiones. Pase lo que pase, el PSC los enfrentará con argumentos y convicciones en favor de la integridad y el resguardo del ser humano. La izquierda refundacional regresa recargada más allá de las elecciones, es una batalla inevitable en defensa de la libertad y “por el bien de nuestra nación”. El PSC es el muro de contención en tiempos de confrontación y degradación institucional.

Enfrentar al comunismo y frenteamplismo es urgente. La bailarina encandila a los incautos. Una derecha dividida favorece al adversario y al gobierno de Boric. “La unidad de la derecha debe basarse en convicciones firmes, no en cálculos políticos ni en ataques internos”. En Punta Arenas, con fe y convicciones intransables la candidata del fin del mundo, Javiera Calvo del PSC, quiere representar al distrito 28. La región no lo está pasando bien en seguridad, empleos e inversiones. Además de la ausencia de valores en la convivencia de la sociedad austral. El dicho “es gente del norte” perdura con matices. Los esforzados magallánicos merecen paz, orden y libertad. La diputada de Kast está en campaña porque el prójimo requiere mejoras en lo material e inmaterial. Debemos “mantenernos con ojos siempre abiertos al dolor humano”.

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 31 de agosto de 2025.