Democracia y libre mercado

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Política, Sociedad

Democracia y libre mercado son dos de los pilares de nuestro ordenamiento jurídico, político y económico. Ambos se sostienen en la participación social y son fundamentales para el desarrollo integral de las personas. También, son dos entramados institucionales que se han debilitado en los últimos doce años, paradójicamente, un período en que la clase política se obsesionó con profundizar la democracia, al mismo tiempo en que se ha echado la culpa al mercado de todos nuestros males, reales o aparentes. 

Lejos quedaron los años en que Chile era un país pujante, próspero y con instituciones serias, modelo para el continente y en menor medida para el mundo. Durante esos años la democracia y el mercado no eran buscados como fines en sí mismos, sino que se trataban del resultado de hacer las cosas bien, orientando todas las decisiones a metas más altas, como la reconciliación nacional, un Chile de propietarios, un país ganador o hacer de Chile una gran nación, en última instancia, el bien común de la sociedad. 

El mercado y la democracia se entendían como instituciones puestas al servicio del bien común, y no como el fin supremo de todo. Y es que, bien entendidos, éstos no pueden concebirse como fines ni como principios. Al contrario, los regímenes político y económico, aunque necesarios, son medios o, si se quiere, el ambiente adecuado para buscar el fin del hombre en sociedad. Por eso, jamás deben concebirse como el fundamento del gobierno o de la relación social. 

Llevamos doce años con la izquierda diciendo que quiere profundizar la democracia y que el desarrollo llegue a todos. Desgraciadamente hemos obtenido todo lo contrario: somos menos democráticos y más pobres que cuando Sebastián Piñera le entregara la posta a Michelle Bachelet. El próximo gobierno tendrá una dura tarea por delante: reconstruir los cimientos que nos hicieron un país grande, en la senda del desarrollo integral. Pero no podemos cometer nuevamente el error de buscar la democracia y el mercado como fines en sí mismos, o nos volveremos a quedar sin pan ni pedazo.