Un Cambio Radical

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Política

El pasado lunes 18 de agosto se cerraron las inscripciones de los candidatos que disputarán la elección presidencial el próximo 16 de noviembre, y en los días siguientes los postulantes publicaron sus programas de gobierno. El candidato con más opciones de salir electo Presidente de la República, José Antonio Kast, ofrece “Un Cambio Radical”, para enfrentar diversas “emergencias” mediante un “gobierno de emergencia”. Ya no están los tiempos para decir “Chile, la Alegría ya viene”, “Chile, mucho mejor” o, más recientemente, “Tiempos Mejores”. Las cosas están mal. Vivimos una profunda y compleja crisis que requiere dejar las “medidas tibias”. Pero ante todo requiere un diagnóstico adecuado. Llevamos más de diez años pensando que el problema de Chile era la desigualdad, y en esta década nos hemos vuelto más desiguales, más pobres, un país más inseguro y con instituciones más endebles. 

Las Bases Programáticas de la candidatura de José Antonio Kast, tituladas “La Fuerza del Cambio”, van muy bien encaminadas. Dentro de la crisis distinguen tres emergencias con un “factor común”: “una emergencia en seguridad”, con la delincuencia y el crimen organizado desbordados; “[u]na emergencia económica”, con un país estancado, caro y con cada vez más desempleados; y “[u]na emergencia social”, marcada por la pobreza, las listas de espera en salud, la crisis de la vivienda y de la educación, así como la bajísima tasa de natalidad. Esta triple emergencia se explica, según el Partido Republicano, en “la crisis de un Estado que, en lugar de ser un motor del desarrollo y un apoyo para las personas y las familias, se ha transformado en un gran obstáculo, atrapado en su propia burocracia, en su obsesión regulatoria y en un gasto público desbordado, que no le mejora la vida a nadie”, porque “[e]l Estado ha dejado de estar al servicio del bien común y ha abandonado su misión de resguardar el orden y la seguridad”.

Asimismo, y algo que lo diferencia de las otras candidaturas, este programa de gobierno se construyó luego de un profundo conocimiento de la realidad en los territorios. En casi diez años, Kast ha recorrido Chile de Arica a Puerto Toro, y ha visitado casi todas las comunas del país. Eso le ha dado un conocimiento de los dolores de cada región, provincia y comuna que prácticamente ningún otro candidato puede reclamar para sí. Esto puede verse con claridad en la página 16 del programa, con una distribución de los problemas de Chile en sus distintas regiones. Muchos de ellos se repiten, pero cada región tiene sus particularidades. Por ejemplo, en el Norte Grande es más fuerte el problema de la migración ilegal, mientras que en Valparaíso y Santiago son más fuertes la delincuencia y el crimen organizado. Por su parte, en algunas zonas de la Araucanía el terrorismo campea a sus anchas, o el endémico problema de conectividad de la Región de Aysén que la mantiene profundamente dependiente de Magallanes.

Para enfrentar esta hecatombe, proponen “un gobierno de emergencia, que se haga cargo del Estado que se ha vuelto ineficaz, que impulse cambios profundos con decisión, rapidez y sin complejos”. En definitiva, “[u]n gobierno que una fuerzas para sacar a Chile del estancamiento, que libere a los chilenos para emprender y trabajar, donde el mérito se premie y las oportunidades no queden para los apitutados”. Será “un gobierno de acción y propósito, que marque un antes y un después” con la situación actual, buscando impactar en tres puntos clave: “recuperar el orden y la autoridad; reimpulsar el progreso económico y el trabajo; y restaurar la libertad, dignidad y justicia para todos los chilenos”. Todo esto con un horizonte: “Nuestro compromiso es claro y firme: Chile volverá a ser un país seguro. Chile volverá a crecer y generar empleos. Chile volverá a soñar. Chile volverá a progresar en libertad”.