Insurrección

Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política, Sociedad

Octubre “seguirá vivo en quienes queremos cambiar un país injusto”, fue lo expresado por un comunista en la Cámara de Diputados. “A 5 años de la rebelión”, octubre “sigue vivo”, según la declaración de un colectivo ultra del año 2024. El relato de la izquierda, callejera e incendiaria, es explícito y sin eufemismos. La “chispa” del despertar popular la encendieron las evasiones y fueron agradecidas por Giorgio Jackson durante el año 2019. En el presente, las luchas “siguen vigentes en las calles” y la “presión social” comunista permanece ya que las “demandas sociales” siguen irresueltas para los radicales y refundacionales.

Proceso Insurreccional. Asedio a las democracias liberales (2024), de Andrés Barrientos y Bastián Gajardo, recuerda y advierte. Lo ocurrido en Chile, durante el año 2019, requiere de una revisión analítica, bibliográfica y perspicacia frente a la pasividad y tecnocracia. En simple, no podemos seguir escondiendo la basura octubrista debajo de la alfombra. El libro mencionado señala que la triada: vida, propiedad y libertad, está bajo asedio intelectual y cultural. La civilización occidental está en peligro, mediante embates en Chile y en todo el mundo. Los pilares civilizatorios están siendo atacados planificadamente y los autores desentrañan la degradación, con cientos de ejemplos domésticos e institucionales. Los logros occidentales están en riesgo. Los ataques no son espontáneos, en el fondo “hay un trabajo metódico”, y un llamado generalizado a la desobediencia en todos los niveles sociales.

El objetivo es permear las instituciones y las normas, en lo externo e interno, es un proceso en marcha que el libro detalla y confirma. Detrás de lo denunciado por Barrientos y Gajardo, aparece el culto al odio y el resentimiento del marxismo del siglo XXI, con su mutación en identidades y emociones. Desde las universidades occidentales, se ha establecido una “exaltación de las subjetividades” en desmedro de lo normativo y los argumentos. Los enemigos del neomarxismo son el mercado, la religión, la familia, el orden liberal, las leyes y las tradiciones, es decir, toda la historia y progreso occidental. La sociedad actual está en un punto de inflexión, la juventud no sólo está extraviada, es terreno fértil para el materialismo y el petitorio de los deseos.

En muchos jóvenes no hay un propósito vital, están carentes de capacidad crítica, con dolores y problemas familiares que anestesian mediante drogas y requieren apoyo real. Con políticas públicas que pongan en el centro al ser humano y su bienestar físico, mental y espiritual, más allá del cortoplacismo. Sin resolver lo anterior, la juventud seguirá siendo la “primera línea”, la carne de cañón y los desadaptados, ya que están secuestrados por las pantallas, el individualismo y el consumismo. Sumado a las falsas promesas del materialismo deshumanizante. La ideología marxista avanza y se infiltra en todos los espacios, es un nuevo experimento social y una imposición antidemocrática tras sus fracasos y derrotas del siglo XX.

El relativismo moral permanece e “impide diferenciar entre el bien y el mal”. El hedonismo y nihilismo es un padecimiento social que infecta todo. La radicalización y satisfacción de los deseos infinitos son un camino sin salida, sin retorno. La violencia renovada se ha validado como acción política por los insurrectos de octubre y del mundo. La democracia y la sociedad libre están bajo asedio. Las derechas deben leer este libro y superar ese “no lo vimos venir”. La campaña electoral comunista está en sintonía con la degradación del ser humano y su objetivo no ha cambiado: “el poder total”. ¿Y tú qué harás o estás haciendo para brindar un camino de progreso, paz y prosperidad?

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 6 de abril de 2025.