El duro camino por delante

Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política

Corría el año 2004, en plena campaña Municipal, y yo figuraba la comuna de Maipú en un evento de la UDI donde Pablo Longueira lanzó una frase que nunca olvidé, que decía algo así como “a fin de año, estos señores de la izquierda van a tener que empezar a buscar trabajo”, haciendo alusión a que, con una victoria en dichas municipales, comenzaba el camino para la llegada de un gobierno de derecha.

Hace 21 años, esa izquierda concertacionista a la que se refería Longueira seguro que sí, al quedar fuera del estado, buscaría trabajo, o al menos uno de esos ricos pitutos que estos señores siempre tienen a mano. Esa izquierda ya no existe; la de hoy, está totalmente tomada por la influencia siniestra del comunismo chileno, disciplinado, paciente y sumamente peligroso. Dado este último atributo, me temo que con su salida a fin de año –al menos así lo esperamos muchos– estos fulanos no van a buscar trabajo, sino que harán del próximo gobierno una tarea titánica entre paros, movilizaciones y boicots de toda clase usando lo que mejor saben usar: la violencia.

No se crea ni por un minuto esa parada bonachona de la candidata Jara, que de cándida tiene muy poco, no obstante, mucho de carmín. Están apelando a travestirse de grandes demócratas, al final, esperan contar con la gran sabiduría popular que cayó redonda cuando el Sr. Boric les contó el mismo cuento. Para ello, qué mejor que presentar un gabinete con algunos personajes de la ex Concertación y unos cuántos DC, DC que hoy en día me la imagino sentada en la esquina de la sede del PC, cual pordiosero rogándoles por “lo que sea su cariño, patroncito”.

Tenemos un duro camino por delante. Al gobierno de la sensatez y la mano dura que necesitamos para evitar caer de una buena vez por el barranco de la historia al foso de las naciones fracasadas, le va a tocar durísimo. Hay una crisis moral y espiritual seria en nuestro país que me atrevo a pensar es mucho más difícil de solucionar que una crisis económica, la cual, lamentablemente, también será parte del gran legado del que habla el actual gobierno. A eso se le va a sumar desde el día 1 una campaña violentísima en las calles, que necesitará una mano dura y firme, capaz de sacrificar incluso su posibilidad de una futura reelección con tal de terminar de una buena vez con todos los que han defendido, usado y abusado de la violencia como arma política.

Por ello, le insisto estimado lector, su decisión a fin de año es crucial, pero más lo es su paciencia y su firmeza porque no vienen “tiempos mejores” como decía el fallecido Presidente Piñera, sino que viene un período –metafóricamente– de “sangre, sudor y lágrimas”, como dijera Churchill.