Alerta comunista
Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política
Fito Páez durante el año 1985, preguntó: ¿Quién dijo que todo está perdido? 40 años después, el cantautor trasandino, reconoce “el fracaso de las políticas de izquierda, del marxismo europeo y americano”, además de su desencanto. Desde la otra vereda, apareció un “vengo a ofrecer mi corazón” de chilena y de mujer. La militante comunista ha ganado las primarias oficialistas y las alertas se activaron. Tras el triunfo la vigilancia ciudadana es primordial. La democracia está en alerta porque es incompatible con el comunismo. La ex ministra Jara representa lo que acertadamente, Tohá señaló: “donde han gobernado los países se han estancado socialmente y ha cundido la pobreza”. Jeannette Jara representa una mirada de mundo que nos censura, empobrece y promueve el antagonismo de la ley histórica.
Para los comunistas, el marxismo “es un método para interpretar la realidad”. Desde ese método elaboran el diagnóstico y la lucha de clases remozada cobra vigencia. Es un paradigma que, durante el siglo XX, ofreció el paraíso terrenal tras la construcción del muro, campos de concentración, políticas de exterminio, purgas y persecuciones de disidencias y minorías. La denuncia de los horrores del marxismo, es un deber y un derecho humano. No pocos conversos han declarado su fanatismo de antaño, reconociendo los abusos del materialismo deshumanizante. El marxismo actual sigue aplicando recetas equivocadas, el uso de la propaganda y el victimismo político: llamado anticomunismo. El Partido Comunista (PC) local es marxista y leninista, sustentos que no son baladíes electoral y socialmente.
Jara es una comunista que no quiere ser reconocida como comunista, intentando borrar su historial y material genético de la escena del crimen histórico. La candidata no es una dueña de casa cualquiera ni una pobladora. Posee dos carreras profesionales, trabajos estatales, pasado sindical y una larga militancia. Baila cumbia, utiliza las redes sociales y apuesta por la comunicación digital porque es la estrategia electoral que la acerca a los jóvenes e indecisos obligados a votar. Además, posee un entorno asesor en las sombras que representa las movilizaciones sociales, el estallido octubrista y la rechazada primera convención. Es admiradora de Gladys Marín y de Michelle Bachelet. El programa de Jara y del PC, es la típica receta estatista fracasada durante el siglo XX, una utopía que promete derechos sociales, justicia e igualdad, sin comprender que los recursos estatales son finitos.
El diseño comunicacional del PC va más allá del paradigma marxista, es un plan que la presenta como una mujer luchadora, carismática, dialogante y de origen popular. El PC vencedor en las primarias tomó el control de la izquierda chilena. Se reconocen como progresistas y representantes de las fuerzas democráticas, pero son los mismos que no validaron la transición chilena; la consideraron una traición y concesión con “el dictador”. Cuestionaron desde el relato: los datos y los avances logrados por la concertación y el legado de los 30 años. A ese coro se sumó el derrotado Frente Amplio (FA) y los agitadores antidemocráticos del estallido. El frenteamplismo ya se ubicó en las faldas de la candidata oficialista.
Jara se mimetiza como un camaleón democrático e intenta parecerse a Bachelet, diciéndole “gracias por trazar el camino”. Boric pavimentó el camino al comunismo por acción y omisión. No nos podemos ir tranquilos a casa tras “la victoria alcanzada” porque un comunista no deja de ser comunista. La oposición a la candidata tiene que superar lo visceral e intestino. Y tiene que entender que el rival está en alza y que las elecciones no están aseguradas. “No será tan simple como pensaba”. Chile será la tumba del comunismo.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 6 de julio de 2025.




