La evolución del lenguaje en Chile
Andrés Montero Jaramillo | Sección: Arte y Cultura, Política, Sociedad
Los cambios que ha experimentado Chile en los últimos años han demostrado que no sólo se ha perdido formalidad, sino también nuestro lenguaje se ha ido modificando. Los jóvenes gobernantes, los periodistas y los “líderes” de opinión, apelando a la “inclusividad”, han ido incorporando nuevas formas de expresarse, las que no pocas veces rayan en la cursilería. Algunos ejemplos.
Robusto: Se usa y abusa de este término, especialmente los economistas quienes se refieren a “programas económicos robustos”, o a “políticas de desarrollo robustas”. Algunos políticos también han adoptado el término, para referirse a planes o políticas públicas robustas, las cuales rara vez se transforman en resultados positivos.
Colaboradores: Los trabajadores pasaron a llamarse, de la noche a la mañana, colaboradores. Como que el término trabajador fuera negativo. Esto es muy absurdo pues uno va a una empresa a trabajar. Colaborar se asocia más a labores benéficas, no necesariamente con una retribución económica de por medio.
Desvincular: A los trabajadores ya no se les despide. Otro cambio absurdo. Si una empresa requiere reducir la nómina por alguna razón, o si un trabajador no cumple con lo esperado de él, se le despide. No es un pecado despedir a alguien, como tampoco lo es contratar.
Aquello: De Ricardo Lagos en adelante, los políticos empezaron a hablar de “aquello”. Se reemplazó el eso por el aquello. Y lo repiten todas las veces que sea posible. Como que hablar de aquello, les da un aire más intelectual. ¿Han visto en el campo chileno a alguien referirse a “aquello”? Yo nunca.
Hacernos cargo: Esta expresión es una oda a la redundancia. Es no decir nada. Se usa mucho hoy para decir que debemos “hacernos cargo” de la salud, de la seguridad, de la educación. Quienes usan frecuentemente este término, nunca “se hacen cargo”. Es algo dicho al voleo. No existe compromiso, no existe un plan, no hay plazos, no existe un castigo. Es un “bla bla” que agrede por su vacío.
Territorios: Se refiere aparentemente a partes de Chile. Para otros, que querían dividir a Chile, se referían a territorios asignados a etnias. El territorio nacional es uno e indivisible. Podremos hablar de comunas o regiones. ¿Pero qué es eso de territorios?
Gestora cultural: Normalmente son personas de izquierda que buscan captar recursos del Estado para llevar adelante proyectos ideologizados. Casi siempre son mujeres. Merodean el Ministerio de las Culturas, Monumentos Nacionales, ONG de la memoria histórica, llevan adelante exposiciones anarquistas y de minorías recalcitrantes.
Niños, niñas y adolescentes. Esta expresión no tiene más de ocho años de vida. Es una nueva manera de engatusar. Es lo que antes llamábamos jóvenes. Se repite muchas veces en discursos oficiales. Antes eran los niños y todos sabíamos que era. Ahora es niños y niñas. Pero no se dice periodistos, o artistos. Parece injusto.
Habitar el cargo: Es otra siutiquería de los últimos tiempos. Uno se pregunta: la señora Bárbara Figueroa que fue nombrada embajadora en Argentina y estuvo algo más de un año ¿habitó el cargo? ¿Cuándo podemos decir que se habitó el cargo? Es raro este término. Cada vez en Chile se trabajan menos horas, por lo que los cargos se habitan poco. Los que, si los habitan, son los miles de miles de personas que llegan al sector público y no se van más, aunque sean mal calificados.
Estamos trabajando: A los periodistas en televisión les encanta decir de tal o cual periodista en pantalla que está trabajando. Como si los demás chilenos no trabajáramos. Es obvio que están trabajando al enviar una nota en vivo, pero no es necesario que lo repitan cada vez.
Progresista: Este término no significa nada y lo repiten algunos hasta el cansancio. Según la RAE, un progresista es alguien de ideas y actitudes avanzadas. Al progresismo se le asocia con el objetivo de avanzar hacia el desarrollo de un Estado del bienestar. Todo malo. Los progresistas repiten propuestas fracasadas en todo el mundo hace décadas. El ejemplo más claro es Cuba en donde llevan 64 años en el poder y el país está destruido. Mismo caso Nicaragua y Venezuela. Los países del norte de Europa que postularon a la economía del bienestar cambiaron todos sus planes y marchan en la dirección contraria. En resumen: En el territorio, requerimos de un plan robusto, partiendo por desvincular a los colaboradores progresistas, para realmente hacernos cargo de los niños, niñas y adolescentes. Estamos trabajando y habitando el cargo, siempre apoyados por gestoras culturales y jamás olvidándonos de aquello.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el sábado 12 de octubre de 2024.




