Despertó el León de Judá
Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política, Religión, Sociedad
La guerra de Israel contra Hamas nos toca a todos. Ver las imágenes de centenas de israelíes masacrados nos conmueve. Me toca a mí, tanto por ascendencia familiar cuanto por la admiración por los innumerables logros en todos los campos que ha mostrado el pueblo judío. Este enfrentamiento nos debería preocupar a todos pues se trata del comienzo de la guerra por el mundo libre.
Para el islam militante y radical los judíos son los cerdos y nosotros, los cristianos, somos los perros. Hace años, conversando justamente con un señor palestino, católico ortodoxo, me mencionaba que en los años 1960 —época en la cual emigró desde Cisjordania a los EE.UU.– el islamismo radical decía: “Vamos primero a eliminar a los judíos y luego a los cristianos”. Ahora mire los últimos 20 años y piense: ¿no le parece preocupante la islamización de Europa? Dicho proceso no es otra cosa más que la reconstrucción del fallido califato europeo que buscaba establecerse a partir del califato de Al-Andaluz en la península ibérica. ¿No le resulta sospechosa la descontrolada inmigración de jóvenes musulmanes africanos, en su mayoría hombres y con edad de combate que entran a raudales diariamente a Europa por diversos puntos? Es una verdadera invasión bárbara para capturar el viejo continente que, aunque haya perdido el ímpetu e identidad que el cristianismo le daba, continúa siendo el centro de la civilización occidental.
El islamismo radical lo ha dicho claramente en estos días que no han de parar hasta que todo el mundo declare que Alá es el señor. Y ello será a la fuerza. Para ese proceso están utilizando varios frentes y armas. La primera arma es la mujer musulmana. Mientras que la mujer en la cristiandad –influenciada por las nuevas ideologías perversas– ha dejado el hogar y su papel de guardiana y formadora de las nuevas generaciones, la mujer musulmana continúa formando las nuevas generaciones de musulmanes. El segundo frente es la migración masiva de grupos islámicos cada vez más radicales puntos clave de occidente, como Europa y EE. UU. El tercer frente es la infiltración en los centros de la cultura en occidente. Vea cómo en Harvard, universidades en Nueva York, Michigan y una larga lista de centros de estudio otrora forjadores del pensamiento occidental, grupos impresionantes de estudiantes han abrazado la defensa del islamismo radical defendiendo a Hamas.
En el fondo, están aprovechando la decadencia de occidente. Tenemos generaciones completas de jóvenes y adultos jóvenes que al abrazar un de tutti quanti de ideologías pervertidas en lo sexual, moral, espiritual e intelectual, terminan sumándose a causas totalmente contradictorias. Así ve usted que defienden perversiones sexuales y al islam, sin saber la suerte que ellos correrían bajo la ley islámica. Dicen defender la vida y los derechos humanos, pero salen a celebrar las atrocidades asquerosas de Hamas. Las feministas levantan el puño con el pañuelo verde, pero entran en éxtasis con la brutalidad de Hamas sin condenar las violaciones colectivas que realizaron en cientos de mujeres judías. Cuando se persiste en defender lo indefendible, tarde o temprano el defensor entra en contradicción y así, termina pisándose la huasca.
La respuesta de Israel es perfectamente justificada. Históricamente Tierra Santa les pertenece y a lo largo de miles de años no han hecho otra cosa más que perseverar y salir victoriosos al final. Después de una diáspora de dos mil años y constantes persecuciones como los pogroms del siglo XIX que los llevaron hasta lugares distantes como nuestro país, consiguieron el retorno a Israel gracias a la “Declaración Balfour” y a sucesivos esfuerzos diplomáticos y militares hasta conquistar la promesa divina y sempiterna de retornar y re-establecer su nación en 1948. Desde entonces Israel ha sido el país más civilizado de toda la región, funcionando también como un verdadero freno para impedir el avance de hordas bárbaras hacia occidente, freno que el progresismo neomarxista se ha dado el gustazo de despreciar facilitando la invasión y desmonte de occidente.
Israel, el país con la mayor cantidad de reservistas y fuerzas armadas activas del planeta no se ha de dejar pisotear. Golda Meir decía “al mundo le gusta el judío del cual hay que sentir lástima, pero odia al judío que se levanta y se defiende”.
Los grandes felinos son pacientes. Si los molesta con una vara van a estar quieto una, dos, tres veces, pero tarde o temprano reacciona y ataca. El León de Judá despertó y está rugiendo y nada lo ha de parar. Usted puede no tener ascendencia judía o ni siquiera ser cristiano como para tener una particular simpatía por Israel, pero sólo por ser parte de la cultura occidental, debe importarle. Esta guerra de Israel contra Hamas, que es la punta de lanza del islamismo radical promovido por el régimen de los ayatolas en Irán que desean nuestra aniquilación, es una guerra que nos pertenece a todos. Es una versión moderna de la Guerra Santa. Se trata de la defensa del Mundo Libre.




