Por la boca muere el pez
Juan Pablo Zúñiga H. | Sección: Política

Finalmente terminó el 2020, ciertamente un año marcado por la incertidumbre para todos los chilenos producto de la convergencia de tres eventos para los cuales nadie estaba preparado: la insurrección terrorista de la extrema izquierda, la pandemia y la consecuente restricción de las libertades producto de los confinamientos. Así mismo, este año también confirmó aquel viejo refrán “por la boca muere el pez”.
Tal como señalaba semanas atrás, Lao-Tze proponía que “los grandes cambios comienzan con pequeñas acciones”, sin embargo, grandes despliegues de fuerza suelen diluirse rápidamente. Pues bien, a poco andar de la insurrección, que marcó el inicio del largo 2020 para los chilenos, ya había voces que señalaban que sería para la izquierda una “victoria pírrica”. El tiempo les dio la razón. A un año y dos meses del golpe insurreccional, los jóvenes del FA, movidos más por la emoción y el furor juvenil que por la razón, que prometían una nueva política, terminaron declarando vox populi su alianza con Chile Digno, coalición de partidos de extrema izquierda con un ideario político cretácico y que, contando con más de un siglo de fracasos, miseria y muerte, continua tercamente creyendo ser la fuente de la “verdad revelada”. Así, en un proceso de derrumbe, el Frente Amplio mostró toda su angostura.
Estos tiempos de pandemia han sido por naturaleza extraordinarios, los cuales para ser enfrentados requieren medidas extraordinarias. Los mismos que señalaban que caerían chilenos muertos en las calles, que faltarían bolsas para los cadáveres, que pedían la cabeza de ministros, a casi un año del comienzo de la pandemia en Chile, demostraron su inutilidad al contribuir con nada más que críticas. Al otro lado de la cordillera, un señor perteneciente a la misma sensibilidad de los criticones locales, en el típico tono ufano y fanfarrón que caracteriza su sector, se jactaba de los números de su país versus los de Chile. Hoy, lamentablemente para sus ciudadanos, los indicadores señalan la difícil situación en que se encuentran, la cual pretenden enfrentar con planes de emergencia y vacunas de dudosa reputación, recientemente rechazada por la Unión Europea. Por la boca muere el pez. Por su parte, el Gobierno de Chile, a través de una eficiente gestión y no por medio de planes de emergencia ha sabido contener la situación, sin llegar al colapso del sistema de salud y garantizando la vacunación para todos los chilenos. Nuevamente, en un impulso incontrolable de criticar, no faltan los que comenzaron a señalar la peligrosidad de las vacunas, lo que, a título personal y habiendo recibido la primera dosis de la vacuna de la empresa Moderna Inc. sin efectos adversos, no pasa de mera testarudez.
Estimado lector, en estos días en que evaluamos el año que termina y pensamos en lo que los americanos llaman de “New year’s resolutions”, lo invito a hacer el mismo ejercicio de analizar cómo muchos han “muerto por la boca”, análisis que ciertamente no lo encontrará en la televisión chilena. Dicho ejercicio le ayudará a agudizar su evaluación de lo que los personajes públicos afirman y, así, sabrá reconocer a quién creerle ponderando sus palabras. Pero cuidado, cuando las palabras vengan de políticos en ejercicio, recuerde el dicho que mi tía-abuela solía decir: “en amor y en bondades, la mitad de las mitades”.




