Sobre las palabras del Presidente la noche del plebiscito
Pablo Rolle | Sección: Política

Luego de la aplastante derrota que sufrió el rechazo, el señor presidente Sebastián Piñera hizo una declaración al país, de la que hay ciertas palabras que quisiera recoger. Dijo, “hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de nuestra gente y del alma de nuestra nación”, pero ¿realmente tenemos un espíritu democrático, participativo y pacifico? Pienso en los sucesos del domingo 18 de octubre, en los presuntos fraudes electorales, en los centros de votación donde no se dejaba entrara a apoderados de cierta posición, y pienso por último que el 78,27% que obtuvo el apruebo corresponde solamente al 39,84% del total de posibles votantes chilenos. Me pregunto ¿representa esto tal espíritu?
Luego dice, “hoy ha prevalecido la unidad sobre la división y la paz sobre la violencia. […] Los chilenos hemos demostrado que el diálogo es más fecundo que la intolerancia, la colaboración es más poderosa que la confrontación y la esperanza es más inspiradora que el miedo”. Me sorprende la confianza y seguridad con la que dice esto, pues a mi parecer el acuerdo sobre la paz y una nueva constitución fue un acuerdo motivado por el miedo debido a la violencia desenfrenada de hace un año atrás, la intolerancia y la confrontación. Encuentro simplemente inadecuado e irrespetuoso que diga que, en un plebiscito cuyo origen está en el miedo, se haya demostrado una esperanza más inspiradora.
Agrega más adelante que “Una Constitución siempre debe recoger la herencia de las generaciones que nos antecedieron”, pero ¿no es acaso justo lo contrario el hacer un cambio de Constitución a partir de una hoja en blanco? Expresan los defensores del apruebo que quieren dejar atrás el legado de Augusto Pinochet, y ahora ellos dejarán su propio legado, rechazando de forma absoluta la herencia del gobierno militar, los gobiernos siguientes, y el esfuerzo de nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, por sacar a Chile adelante y entregar la mejor vida posible a las generaciones que siguen. Cuando vándalos profanan nuestras Iglesias e insultan a Dios en el rostro, rayan e intentan destrozar estatuas de héroes de la patria, y se promueve un cambio constitucional estamos arrojando a la basura el legado de nuestros antepasados. Aquí no se ha recogido ni una herencia.
Palabras después dice, “nuestro Gobierno tiene un claro y firme compromiso de seguir avanzando sin descanso para aliviar y resolver las grandes necesidades y carencias que han generado tanto dolor y angustia a las familias chilenas, y que se expresaron con claridad en las manifestaciones pacíficas del año pasado”. No logro entender como la misma persona que hace un año dijo que “estamos en guerra” ahora defienda las “manifestaciones pacíficas”, que expresaron necesidades y carencias, las cuales por cierto no se solucionan con una nueva constitución, como ya muchos otros han expresado. Espero que realmente se mantenga fiel a su palabra, y que en el año y tanto que le queda de gobierno luche por solucionar los reales problemas nacionales.
Solo puedo estar de acuerdo con una cosa, “Chile y los chilenos hemos sido muchas veces golpeados por la adversidad, pero nunca hemos doblegado nuestro espíritu. […] También quiero compartir con todos ustedes mi más profunda fe y esperanza en que, como siempre lo hemos hecho, una vez más nos pondremos de pie y reemprenderemos la marcha hacia un futuro mejor”. Es cierto que somos un pueblo que se pone de pie, y espero que una vez más podamos salir adelante. Pido a Dios que ocurra lo mejor para nosotros y para Chile.
Termina el presidente con las siguientes palabras, “todos sabemos que para avanzar juntos no debemos dejar a nadie atrás”. Bueno, ¿de quién habrá sacado eso? Porque pudo “avanzar” bien dejando atrás a quienes en un principio creyeron en él y lo apoyaron.
21,73% de votos, 1.634.107 personas. Esas son las cifras que corresponden a la opción del rechazo, opción que muchos creímos de corazón que obtendría la victoria, pero, como una bofetada en la cara nos llegó la cruda realidad. Pero no desfallezcamos, que aún hay pelea que dar, ya sea para conseguir buenos constituyentes que puedan redactar una buena constitución que honre la actual, o para conseguir la victoria en el plebiscito de salida. Además, tener una base de un millón y medio de personas, me parece buen punto de partida para la nueva derecha chilena.




