El mínimo común de las izquierdas
Gonzalo Rojas S. | Sección: Política
En Chile hay muchas izquierdas, gran parte de las cuales votará por Alejandro Guillier.
Pero todas y cada una –justamente para que se las pueda colocar en la zona zurda del espectro político- tienen elementos en común.
En primer lugar, una antropología reductora. Miran al ser humano sólo en coordenadas temporales, sin trascendencia, desde una perspectiva materialista que, para justificar la expansión de todas las diversidades posibles, ha terminado por negar el concepto de naturaleza humana. Por eso reniegan de la religión, limitan la vida, disuelven la familia y persiguen a los cuerpos intermedios.
A continuación -y en lógico contrapunto- adoran al Estado, o mejor dicho, a los partidos de las izquierdas en el Estado. En la presencia de militantes partidistas convertidos en funcionarios estatales, apoyan las izquierdas toda la eficacia de su acción política. El poder no es servicio, es dominación, realizada a través de estructuras estatales cada vez más grandes y económicamente mejor dotadas. Oligarquías partidistas que devienen en Estado oligárquico de izquierdas.
Muy importante también es su validación de la violencia. Como están convencidas de la existencia de una así llamada “violencia estructural”, justifican la violencia verbal, la violencia gestual, la violencia corporal y, cuando les parece necesario, la violencia integral con el uso efectivo de las armas. Saben hacer también mediante la Historia desgarradora violencia a los hechos del pasado.
Por último, todas las izquierdas desconocen el sentido y límites de la libertad. Por eso, en curiosa maniobra de acordeón, parece que la expanden infinitamente, cuando en realidad buscan controlarla absolutamente. A mitad de camino, privada de esa noble facultad, queda la persona humana, en cuyo nombre al mismo tiempo se declaran más y más derechos y libertades, justamente para que sean administrados más y más intensamente por el Estado de las oligarquías partidarias.
Todas esas izquierdas sí votarán por Guillier.




