Los engaños de Débora Solís (Aprofa) sobre el aborto
Andrea Balbontín | Sección: Política, Sociedad, Vida
Aprofa es en Chile lo que Planned Parenthood en Estados Unidos. Es decir, cada país genera un proyecto presentado a IPPF (International Planned Parenthood Federation, la mayor organización promotora del aborto, de los derechos sexuales y reproductivos y control de antinatalidad en el mundo, con presencia y representación en 180 países). Si los donantes anónimos de la misma aprueban el proyecto, ese país o prestador, se convierte en socio miembro.
En Chile, Aprofa existe desde 1965 y su apéndice es Miles Chile, quien realiza la tarea de advocacy. Dicho trabajo era realizado por Aprofa hasta el año 2010 cuando decide externalizar la función a través de la creación de la Corporación Miles Chile. Por tanto es incorrecto pensar en la “llegada” de Planned Parenthood a Chile (porque su nombre es Aprofa) y confundir este organismo con IPPF, ya que sólo es la filial de la misma en Estados Unidos.
Débora Solís, directora ejecutiva de Aprofa, el día 15 de septiembre publicó una carta al Director en el medio electrónico El Mostrador, señalando varios puntos sobre el proceso de legalización del aborto, que son necesarios desmentir, pues, Aprofa junto a Miles Chile han difundido una sistematización de falacias en orden a procurar el establecimiento de pseudo políticas públicas en estas materias.
En primer lugar, Débora Solís señala que Aprofa defiende “el derecho a decidir de la mujer” y siente vergüenza de pertenecer a “uno de los 5 países” donde la mujer no puede elegir continuar con la vida de su hijo o terminar con ella. Al respecto dos consideraciones:
El proyecto de ley, tal como lo ha esbozado la Presidente de la República, no apunta a la decisión antojadiza de elección, puesto que de ser así, estaríamos frente a un proyecto de aborto libre y no de tres causales.
En segundo lugar, si tomamos como antecedente el mapa ejecutado por el Centro de Derechos Reproductivos, organismo promotor del aborto que trabaja para UNFPA y genera insumos para ONU, los países con legislación semejante a la chilena superan los 58. Una cosa es la expresión taxativa de la ley en orden a dejar constancia de los actos permitidos y otra es, como se plantea en Chile, la prohibición de todo acto doloso, mal intencionado, cuyo “único” fin es causar la muerte del nonato.
Y es aquí donde se presenta la gran falacia respecto de la primera causal. En Chile no existe muerte materna por riesgo de vida de la madre, por el sólo hecho que Chile cuenta con la Norma General Técnica N° 119, que regula estas materias y otras, y por la aplicación del principio doble efecto. Si existiera muerte materna por este concepto no estaríamos frente a una ley que prohíbe acabar con la vida humana sino y simplemente frente a una negligencia médica.
El proyecto de ley de aborto no pretende su despenalización, toda vez que no cumple con un elemento esencial: no fija los plazos establecidos por OMS, por el contrario, da espacio a abortar hasta horas antes del nacimiento (entendamos que aborto es dar muerte a una vida humana). Así, mediante la primera y segunda causal, la mujer podrá eliminar la vida de su hijo sin importar la etapa de desarrollo embrionaria o fetal. Nunca una legislación que pretendiera, ya sea despenalizar o legalizar el aborto libre, ha presentado este parangón de incoherencia absoluta entre lo que se dice y lo que es, salvo Suecia donde se permite abortar sin causal hasta las 18 semanas y Holanda hasta las 24, es decir, 6 meses.
El proyecto de ley en Chile no especifica taxativamente ni el riesgo de vida de la madre ni las patologías asociadas a la malformación letal, por tanto, si un nonato con trisomía 21 presenta, in útero, malformación cardiaca bien puede estar dentro de la causal de aborto, aunque esta patología se presente en gran parte del universo de los niños con síndrome Down.
Respecto de la tercera causal, debemos transparentar un hecho del que se ha guardado silencio o reserva. Aunque sabemos que la Píldora del Día Después es abortiva (de lo contrario no se justifica su uso y su proceso legal para permitirlo, esto es de Perogrullo) y por tanto no es amparable por los defensores de la vida, la justificación para legislar sobre el expendio de la misma fue justamente la violación. Hoy nos encontramos frente al hecho que ya no les basta con la aprobación y distribución de la Píldora del Día Después (PDD), van por más: terminar con la vida humana hasta las 12 semanas. ¿Cuál sería el argumento esgrimido hoy, si el insistente activismo por la píldora del día después, tuvo justamente su razón de ser en la violación?
En segundo lugar, Solís señala, de modo tendencioso y falso, que la ciudadanía ya se habría pronunciado en estas materias, concitando la aprobación del aborto. Para ratificar lo dicho usa la encuesta de Corporación Humanas realizada en el año 2014. Dos consideraciones:
Corporación Humanas es un organismo cuyo trabajo es íntegramente remunerado, donde su objetivo es el aborto libre y no la despenalización del aborto.
Por otro lado, tomar como referente una encuesta del año 2014, donde la ciudadanía desconocía la profundidad y gravedad del proyecto de ley en cuestión (recordemos que el proyecto de ley se presenta recién el 31 de enero del 2015) resulta una falta de honestidad y un nuevo intento por engañar y mantener en la ignorancia a la ciudadanía. La encuesta más grande realizada, con un total de más de 16 mil votantes, cuyo gran mérito consiste en registrarse con nombre y cédula de identidad, de modo que resulte imposible un fraude, como podría ser el de votar dos o más veces, realizado en estos últimos meses, deja constancia de lo siguiente: En el caso de aborto por violación, un 73% rechaza la causal, 25% aprueba, pero si el plazo se fija en 12 semanas de gestación el rechazo aumenta a 75%; en la segunda causal, esto es malformación letal, un 70% rechaza el aborto, un 28% aprueba; finalmente, en el caso de riesgo de vida de la madre, 56% rechaza, 36% aprueba. Por tanto, el engaño de una encuesta, donde no se establecen los instrumentos de medición ni contabiliza el universo total de entrevistados, sumado a la poca transparencia para verificar a sus encuestados, lo extemporáneo de su resultado, no se condice con una votación en el Senado virtual, con los requisitos mínimos de identificación y registro. Sin duda, esto significó un duro golpe para el Senado.
Finalmente, Solís hace una acusación a los detractores de la ley de aborto que, en mi opinión, es totalmente irresponsable, una falta a la verdad y a la ética. Señala que al reunirse con disidentes del proyecto evidencia un nivel de ignorancia respecto del proyecto, promovido por quienes defendemos la vida. La “agnotología” es una herramienta muy utilizada, por ejemplo , en las tabacaleras, donde se mantiene desinformada a la población (en la ignorancia) a fin de poder vender su producto. Aprofa y todos los organismos presentes en la promoción del aborto han utilizado esta herramienta, no sólo ocultando información, sino alterando resultados, inventando falsos porcentajes, omitiendo los daños físicos provocados a la mujer a causa del aborto, desmintiendo los graves daños psicológicos que sufre la madre luego de practicado un aborto inducido (ASD y PTSD) , entre otras materias. Como personas que defendemos la vida hemos basado nuestros argumentos únicamente en la ciencia –embriología, genética, particularmente– derecho, bioética y filosofía, entre otras materias. En tanto aquellos que defienden el aborto ostentan una postura de denostación hacia los diversos credos y de un feminismo radical anulando cualquier pensamiento en contra, especialmente si la defensa d la vida proviene de un hombre. A pesar de las múltiples exposiciones pro vida, sin recurrir a dogmatismo alguno, los pro aborto se han encargado de publicitar engañosamente, atendiendo a cuánta falacia existe, con el fin de convencer al colectivo social de que nuestra defensa es fundamentalista cristiana.
Aprofa, por instrucción estricta de IPPF, tiene dos objetivos principales: procurar la mayor cantidad de abortos (todo rédito debe ser registrado en las planillas de IPPF) y el desarrollo pleno de los derechos sexuales y reproductivos, lo que engloba el acto abortivo.
En palabras de IPPF: “Siempre se deberá aplicar la interpretación más liberal posible de las leyes y normas sobre aborto. Éste es el enfoque principal de la IPPF, y se debe procurar encaminar todos los esfuerzos para proporcionar la gama más completa posible de métodos anticonceptivos a las usuarias”.
La mayor burla de Débora Solís en su carta se produce cuando señala “Nuestra asociación ama y defiende la vida”. Sin duda una ironía de mal gusto.
Finalmente, cabe destacar que, tal como expresa Solís, aún queda un largo camino en la tramitación de la ley de aborto, lo que causa frustración entre los promotores del aborto. De toda la publicación realizada por ella, sólo ésta resulta verdadera.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Demócrata, www.eldemocrata.cl.




