Firmas, ideas, estrategias, comunicación y más
Gonzalo Rojas Sánchez | Sección: Política
Dos meses después de que José Antonio Kast anunciara su decisión de ser candidato presidencial en primera vuelta, es bueno hacer un alto y tomarle el pulso a las cuatro dimensiones de la tarea en marcha.
Por una parte, establecida ya la red de notarías que pueden recibir la adhesión de independientes, lo que cabe es potenciar los equipos que ya funcionan en regiones y en Santiago, para darle el mejor ritmo posible a esa recolección que va a buen paso.
En segundo lugar, el comité de ideario político se abocará a cuatro tareas: la redacción de los principios que inspiran los ideales de la candidatura y del futuro partido, la determinación de las situaciones más graves del país y de las debilidades principales de los adversarios, así como las primeras sugerencias programáticas, junto a algunas ideas básicas que sinteticen todo lo anterior y que sean de fácil comunicación. Ya está convocado para el 20 de agosto.
Como tercera dimensión, se ha avanzado también en las reuniones de una comisión político estratégica que semanalmente va analizando el escenario y sugiriendo acciones y planteamientos de contingencia.
Un cuarto aspecto al que hay que dedicarle mayor atención es el de la comunicación. Obviamente a quiénes no están implicados en las orgánicas partidarias les cuesta más tener presencia en los medios y aprovechar sus contactos periodísticos, pero una tarea consistente les irá abriendo paso y se logrará consolidar así una presencia permanente y coherente en los medios.
Hay también un más: la necesaria estabilidad económica que, de acuerdo con la nueva normativa legal, debe darse a una candidatura como la de Kast. Se trabaja también en eso y se cuenta ya con la generosidad de personas que lograrán atraer otros aportes.
Pero cada una de las tareas reseñadas exige lo más importante: personas que dediquen tiempo, creatividad y mística a un proyecto que comienza con una sólida candidatura presidencial –acompañada de otras muchas en los niveles locales y parlamentarios– y que debe consolidarse en una nueva y atractiva fuerza política.




