El trabajo, de nuevo
Gonzalo Rojas Sánchez | Sección: Política, Sociedad
El trabajo seguirá siendo uno de los temas centrales de la discusión pública en Chile en los próximo meses. Debido al recurso de la oposición, probablemente asistiremos ahora a un debate importante en sede jurídica, el Tribunal constitucional.
Pero, ¿es el conjunto de relaciones salariales, de seguridad, sindicales, de negociación, de participación en los beneficios, de estructuras de gobierno corporativo, etc., lo que realmente define la esencia del trabajo?
De ninguna manera.
Todas aquellas dimensiones de la vida diaria de los trabajadores (casi todos lo somos entre los 18 y los 65, al menos) debieran responder a una adecuada consideración antropológica y ética sobre el trabajo. O sea, ¿qué es esa actividad en sí misma? Y ¿cómo debe desarrollarse para que sea efectivamente humana?
Las universidades han avanzado mucho, casi todas, en la consideración del trabajo como tema decisivo en la formación de sus alumnos. Pero todos los esfuerzos que se hacen para explicar adecuadamente la ética del trabajo y, en especial, las normas morales específicas de cada profesión, son insuficientes.
Debajo, más atrás, en los fundamentos, debe haber una continua explicación sobre la antropología del trabajo. O sea, sobre qué significa para la persona humana trabajar y trabajar bien. En esa dimensión, las cuestiones que deben ser motivo de una continua consideración son: ¿qué virtudes exige el trabajo?, ¿con qué intención se lo debe ejercitar?, ¿qué relación hay entre trabajo y servicio, entre trabajo y bien común?, ¿por qué el trabajo es una bendición y no una maldición?, ¿cómo debe afrontarse la relación con los superiores e inferiores?, ¿qué significa realmente producir?, ¿cómo se vinculan trabajo y familia?, ¿qué relaciones hay entre trabajo, tiempo, libre, cansancio y salud?, ¿qué es legítima retribución?
Todos estos temas –y varios más– son los que han permitido a Juan Pablo II hablar del trabajo como la clave de la cuestión social. Sin su consideración abierta y concreta en las universidades, qué difícil le resulta a los emprendimientos y a los políticos entender cómo debe regularse interna y públicamente la actividad laboral, regalo de Dios y camino de perfección humana.




