Razonabilidad y moralidad de las decisiones democráticas
Rodrigo Pablo P. | Sección: Política, Sociedad
Un tema que desde antaño a preocupado a la filosofía moral es la licitud del poder y la justificación de las decisiones de la autoridad; de esto no ha escapado la Democracia. En la Antigüedad, la licitud y moralidad de sus decisiones fue uno de los temas de Platón y Aristóteles, y en tiempos más modernos, fue una de las grandes preocupaciones de Tocquevielle, entre muchos otros.
A lo largo de la historia, la abrumadora mayoría de los pensadores ha supuesto que para que una decisión tomada de acuerdo con las reglas democráticas sea justa, no solo basta que ella se tome por la mayoría de los votos o cumpliendo con los quorums constitucionales establecidos.
Por ello, llaman la atención, y no sorprenden los nefastos efectos que ha tenido para el país, el discurso con el cual varios políticos de la “Nueva Mayoría” han intentado justificar sus políticas, el cual, solo apela al hecho de que ellos cuentan con la mayoría suficiente para llevarlas a cabo. Lo que básicamente significa que no están dispuestos a discutir y a arribar a las mejores soluciones, sino que pretenden imponer sus teorías de forma unilateral.
De este modo, no puede sorprender que hayan creado un estado de alarma y desconfianza en la oposición y en muchos chilenos que no oponiéndose a ellos, al menos globalmente, ven con preocupación el derrotero que está tomando el país.
A propósito de lo anterior, en un reciente libro llamado “From Rationality to Equality”, el filósofo de la Universidad de Notre Dame, James P. Sterba, quien en ningún caso podría ser calificado como un conservador o libertario, señala que: “la filosofía política presupone la accesibilidad de las razones de la moralidad. Ello porque los filósofos políticos reconocen que si la imposición de la voluntad de la mayoría sobre la minoría debe estar justificada, ahí deben haber suficientes razones que sean accesibles para la minoría, que justifiquen que se le exija coercitivamente aceptar tales imposiciones (…) Se requiere que la justificación sea secular, es decir accesible a todos (…) Las razones religiosas son primariamente accesibles para los miembros del grupo determinado que las sostiene, y por ello ellas no pueden proveer la justificación que es necesaria para apoyar el uso de la fuerza para imponer a la minoría la voluntad de la mayoría”.
En síntesis señala que toda decisión, sea tomada por quien sea tomada, requiere de una justificación que sea válida para todos quienes queden bajo su imperio y, por lo tanto, no puede una mayoría imponerla a una minoría si no es capaz de darle argumentos moralmente válidos para ello. A continuación da el siguiente ejemplo: “suponga que la mayoría decide pasar una ley que grave seriamente a los ricos para proveer las necesidades básicas de los pobres. Si esto sucediese, se necesitarían razones accesibles para la minoría adinerada que hicieran posible imponerles la coerción de la fuerza del Estado para exigirles dicho impuesto”.
Aquí ha estado el error, ya que apoyados en el hecho de contar con la mayoría han intentado imponer sin dar explicaciones suficientes sus tesis, impulsando de forma irreflexiva y sin someterlas a una discusión suficientemente profunda, medidas que, finalmente, han dañado la confianza de los chilenos entre ellos y en el sistema democrático.
Debemos aprender a vivir en democracia y la “Nueva Mayoría” tiene la gran oportunidad de enseñarnos usando su poder de una forma razonable que nos hagan sentir que Chile es el país de todos. Lo anterior, no significa renunciar a sus convicciones, sino someterlas a examen y a discusión, no buscando imponerlas a la oposición, sino que convertir a ésta.




