Qué hacer ante el lado oscuro del régimen

Carlos A. Casanova | Sección: Política, Sociedad

#03 foto 1A todos los chilenos republicanos:

Comprendo que en esta hora en la que se están sacando a la luz los lados oscuros de nuestro régimen político todos experimentemos desasosiego. Pero no debemos perder de vista que este lado oscuro se está sacando a la luz para desestabilizar la Patria e imponerle una tiranía totalitaria. Por eso, todos los que queremos evitar esa tiranía debemos unirnos y dar una respuesta adecuada.

En primer lugar, hay que evitar el utopismo. Todo régimen tiene un lado oscuro. Pero la tiranía totalitaria es pura oscuridad. Entonces, hay que aprender a tolerar, en la medida necesaria, el lado oscuro de un régimen que tiene muchas cosas buenas, para evitar caer en la sartén y el fuego totalitarios. Sobre este punto, una vez más, recomiendo la lectura de Max Weber: “La política como vocación” [1].

En segundo lugar, visto que el régimen chileno tiene un fuerte componente oligárquico en el sentido clásico de la palabra (no en el sentido revolucionario), quienes detentan ese poder oligárquico deben actuar responsablemente para salvar la república. Si no lo hacen, corren el riesgo de ser barridos del mapa con todos los privilegios que quieren salvar. En este sentido, les sería útil revisar los consejos que da Aristóteles en la “Política” sobre cómo salvar las oligarquías. Uno de los puntos cardinales es reorientar los beneficios que da el régimen hacia el bien común, de manera que no sean meros privilegios ni sean percibidos como tales.

En cuanto a este punto, una de las cosas más importantes es que las élites chilenas abandonen la ideología neoliberal, pues: (a) no hay nada más necesario a la revolución marxista que presentar la estructura republicana como encarnación de la ideología neoliberal. La vida de esta república es mucho más rica que “el capitalismo”, pero los ideólogos marxistas (no mencionemos ahora a ninguno por su nombre) han tenido éxito en hacer creer al estudiantado  que se identifican el neoliberalismo y la vida republicana, la subsidiaridad, el control del poder, aun la autonomía universitaria, el derecho de asociación y hasta las exigencias de la Patria Potestad. Y (b) no hay nada que se oponga más a que los más beneficiados por un régimen piensen en su responsabilidad social que la ideología neoliberal. De hecho, estoy seguro de que ésa es la razón por la que la abrazan, para justificar su egoísmo. Pero, amigos míos: ante el abismo totalitario, vale la pena examinar las propias actitudes y ceder un poco para no perderlo todo.

En tercer lugar, quienes no integran esa oligarquía, deben comerse su resentimiento y aun su sed de justicia (por naturales que éstos pueda ser), y buscar una salida negociada que permita la estabilidad de la república. Por grande que sea nuestro desacuerdo con la actuación de los personeros de la UDI y de la Democracia Cristiana, tenemos que reconocer que sin esos partidos no puede mantenerse la estabilidad de la república en la hora actual.

Eso no quiere decir que no puedan surgir fuerzas políticas nuevas. Pueden y deben surgir. Pero no deben venir a la arena con un afán vengador, pues estarían haciéndoles el juego a los demagogos revolucionarios.

En cuarto lugar, todos debemos ser conscientes de las luces del régimen. Es falso que en Chile toda la iniciativa empresarial se encuentre en manos de doce familias, como he escuchado innumerables veces de boca de estudiantes universitarios (¡semejante ceguera es indigna de ellos!). En Chile, muchos tienen campos de los que extraen productos que venden en el mercado local; muchos tienen pequeños negocios; también muchos tienen negocios medianos y más de doce tienen grandes negocios. Por otra parte, es falso que la educación chilena sea mera “educación de mercado”. La Constitución chilena es admirable en su protección de la subsidiaridad, aunque a veces se haya mezclado desafortunadamente con rasgos de la ideología neoliberal.

#03 foto 2En quinto lugar, todos debemos ser conscientes del peligro que nos acecha. Se trata del marxismo, nada menos, que está vivo y goza de buena salud. ¡Abran los ojos y miren alrededor! Empiecen por asquearse con el modo como todos adulan a China, la peor tiranía que jamás haya existido sobre la faz de la tierra, excluyendo quizá a los Jemeres Rojos. En el comunismo sí es verdad que todo pasa a manos de una oligarquía que no se cuida para nada del bien del pueblo. Y eso no es una mala aplicación de Marx, sino que es el núcleo del marxismo: para eliminar la religión [2], tiene que oprimir a todos hasta ahogar su espíritu.

Este peligro ha asaltado varias repúblicas vecinas. En varias de ellas ha usado o intentado usar la estrategia Constituyente. Aprendamos en cabeza ajena la lección: no seamos como los necios a que se refiere Hesíodo, que aprenden sufriendo.

 

 

Notas:

[1] Debo aclarar que no estoy de acuerdo con la interpretación weberiana del cristianismo. Incluso, he escrito varias veces contra ella. Pero, lo valioso de esta obra es que muestra que en el mundo real todo régimen se funda en cosas buenas, pero también en un lado oscuro.

[2] Sobre el carácter nuclear el ateísmo en la doctrina de Marx, cfr. Sergei Bulgakov, Karl Marx como tipo religioso (1906), citado por Solzhenitsyn en su “Carta a los líderes soviéticos”. Contenida en Alexander Solzhenitsyn denuncia (Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago, Santiago, 1981), p. 30.

Este artículo fue publicado originalmente por el autor en su blog El abejorro, http://carlosacasanovag.blogspot.com.