La “vieja Mayoría”

Credo Chile | Sección: Familia, Política, Sociedad, Vida

#03-foto-1Independientemente  de lo que se pueda pensar de los nuevos Ministros de Estado y de sus comportamientos en el cumplimiento de sus responsabilidades, hay un aspecto bastante más importante y que no ha sido suficientemente destacado: La “Nueva Mayoría” pasó a ser decididamente la “Vieja Mayoría”.

Sin embargo, pese a las evidencias de las arrugas en el respaldo de la opinión pública dados a conocer esta semana, los personeros de la “Nueva Mayoría”, tanto gubernamentales como parlamentarios, tomaron similar actitud a la de una joven vanidosa que envejece prematuramente y que no quiere reconocerlo.

La Presidenta finge que ella es tan querida y que su conglomerado político cuenta con tanta comprensión cuanto al inicio de su gobierno. Su actitud le sirve para continuar con su Programa, y esta semana, al mismo tiempo que defenestró a todos sus Ministros, anunció una Nueva Constitución.

Nada podría ser menos propicio que esta situación, para llamar a realizar una Nueva Constitución o para convocar a una Asamblea Constituyente. Para ello se necesitaría un sólido respaldo público, un serio conocimiento de lo que es una Constitución por parte del mismo público y presentar pruebas sólidas de que con ello se solucionan los actuales problemas de convivencia política y de corrupción bien generalizada de sus personeros.

Nada de esto ha sido ni siquiera esbozado por la Presidenta. La Nueva Constitución es presentada como una panacea que vendrá a resolver los problemas que cada uno considera necesario resolver. Sobre todo, va a acabar con la “Constitución de la Dictadura”, que pese a haber sido plebiscitada, haber ordenado al País y ser de inspiración cristiana, para ellos representa el mal por excelencia.

Tales ánimos refundacionales de la vida institucional del País, suenan a las quimeras propias de las sectas ideológicas que piensan que, mientras más leyes se hagan y el Estado controle más la vida de los particulares, más felices serán las personas.

Así, uno de los primeros artículos del nuevo Proyecto Constitucional podría ser algo similar a que “corresponderá al Estado promover la felicidad de cada uno de los ciudadanos”. Y que, para alcanzar esta ambiciosa reforma, el Estado deberá introducir en su texto los “derechos sociales” tales como el aborto, los derechos sexuales y reproductivos, la identidad de género, la transexualidad y otras condiciones supuestamente indispensables para alcanzarla.

Podría parecer exageración lo que imaginamos, pero es lo que establece textualmente el Proyecto de Gobierno en su capítulo “Nueva Constitución”: “La Nueva Constitución debe garantizar el derecho a la identidad, a la intimidad personal, a la propia imagen, al honor y al nombre; (…) Se deberá reconocer también el derecho a la identidad sexual, la orientación sexual y los derechos sexuales y reproductivos de las personas” (entre los cuales está el aborto).

Por otra parte, el derecho de propiedad, que es la principal garantía de la libertad jurídica de las personas frente a la omnipotencia del Estado, es claramente relativizado: “La Nueva Constitución junto con reconocer el derecho a la propiedad privada, debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. En esa línea, se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia, delimitará su contenido, de conformidad a la ley”. Es decir, se pone en pie de igualdad el derecho con su función, lo que es la antesala para las expropiaciones masivas de la UP.

No queremos cansar al lector analizando los artículos de lo que la misma Presidenta llamó en cierto momento de “mamotreto” que “nadie lee” y que después consideró casi como Libro Sagrado.

#03-foto-2Basten estos trechos y el ejemplo totalitario de los países bolivarianos que han aprobado Constituciones de acuerdo a este mismo modelo, para ver hacia dónde nos quieren llevar la Sra. Bachelet y sus flamantes ministros.

Esperemos que esta ex “Nueva Mayoría”, ahora transformada en “Vieja Mayoría” o “Nueva Minoría”, cansada prematuramente, desacreditada popularmente y dividida internamente, no sea capaz de llevarnos donde pretenden. Porque eso significaría la ruina del País.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Credo Chile, www.credochile.cl.