La puerta abierta

Hermógenes Pérez de Arce | Sección: Historia, Política, Sociedad

#03-foto-1-autorMichelle Bachelet es mucho más parecida a Salvador Allende de lo que todo el mundo cree. Ambos son a primera vista demócratas y respetuosos de las reglas, pero a segunda vista resultan ambiguos. Pero para quienes miramos tres veces no lo son.

Allende le había confesado a Regis Debray que se proponía instaurar un socialismo “marxista, científico, total”, pero no lo decía tan claramente en sus discursos. Éstos eran deliberadamente ambiguos, pero si uno entendía su idioma, podía descifrar sus verdaderas intenciones. Por ejemplo, en su primer Mensaje al Congreso Pleno, el 21 de mayo de 1971, dijo que quería llevar a cabo su revolución socialista respetando la institucionalidad, pero le advirtió al Congreso que si no aprobaba sus iniciativas revolucionarias, iba a desencadenarse la violencia. “Claro, decía, queremos responsablemente evitarla”.

Traducción: “O me aprueban los proyectos revolucionarios o habrá violencia. No será porque yo la quiera, sino porque ustedes no aprueban mis proyectos”.

Michelle Bachelet ha dicho ante los corresponsales de la prensa extranjera: “Quiero que los cambios constitucionales se hagan por la vía institucional, que podamos elegir más parlamentarios, y yo me quedaría hasta ahí”. Pero no se quedó hasta ahí, sino que añadió: “Si la realidad va hacia otro lado, miraremos cómo hacemos para efectivamente avanzar en Chile”. ¿Qué tienen que ver las elecciones parlamentarias con las reformas constitucionales?

Traducción: “Espero tener suficientes doblajes en la elección parlamentaria como para poder reformar la Constitución a mi gusto. Pero si la realidad va hacia otro lado, entonces ‘miraremos’ cómo reformarla de todas maneras”. ¿Cómo? Bueno, ya uno de sus asesores lo ha anticipado: “Por las buenas o por las malas”.

La izquierda siempre aparenta jugar según las reglas, pero de hecho procura saltárselas, “hacer trampa”. Y cuando esto es denunciado, entonces argumenta que son las reglas las tramposas, para así poder violarlas.

También esto es muy parecido a lo que sostenía Allende: su partido había declarado explícitamente que iba a tomar el poder mediante la violencia, pero él argumentaba que la violencia provenía de las normas que había. Decía que era una “violencia institucionalizada” y que las armas de los revolucionarios se limitaban a oponerse a ella… sólo se estaban defendiendo…

Michelle Bachelet, entonces, no ha dicho que va a respetar la institucionalidad para llevar a cabo sus propósitos de reforma constitucional. Lo que ha dicho es que si no consigue esto último, le quedará una puerta abierta para conseguir sus propósitos sin respetar la institucionalidad.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por el autor en su blog, http://blogdehermogenes.blogspot.com.