Cheque escolar: competencia, libertad, alternativas y calidad

Iván Garay Pagliai | Sección: Educación, Política, Sociedad

En el mundo actual, donde la tónica son la globalización y el libre flujo de bienes y capitales, el elemento que marca la diferencia en el bienestar de las sociedades es el factor humano. Por ello, el contar con una educación de calidad es algo determinante en el desarrollo de cualquier país.

Para lograr altos estándares de calidad en educación se plantea que existen dos alternativas, una que consiste en aumentar el gasto en el área y otra en modificar las reglas del sector. Fue esta segunda opción la que el Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, consideró al desarrollar la idea de los cheques escolares o voucher en su ensayo del año 1955 “El papel del gobierno en la educación”, donde señala que una manera de conseguir mejores resultados, de reintegrar la enseñanza a las salas de clases, en concreto, para quienes hoy se encuentran en las peores condiciones, es entregar a todas las familias un mayor control sobre la educación de sus miembros, similar a la que disfrutan las de ingresos  más elevados.

En sus libros “Capitalismo y Libertad”  y “La Libertad de Elegir” Friedman continúa desarrollando la idea, la cual llega a tener el reconocimiento del Neokeynesiano, y también Premio Nobel de Economía, J. Stiglitz, quien anota en su libro “Economía del Sector Público”, que la propuesta más simple para acceder a la elección de los establecimientos educacionales, de que las familias tengan incidencia en ellas son los cheques escolares.

La propuesta de los cheques escolares se traduce en un sistema de financiamiento operado mediante subsidios directos a las personas, a través  del cual el Estado entrega a las familias una cantidad de dinero –mediante una chequera– para costear exclusivamente la enseñanza de los suyos, la cual, ciertamente, incorpora un elemento variable adicional que da testimonio de las condiciones socioeconómicas del educando. De este modo, el Estado financia directamente la enseñanza de los alumnos, que son los verdaderos sujetos del derecho a la educación, y las familias tienen la oportunidad de elegir qué hacer con los recursos que ellas mismas aportan al Estado a través de sus impuestos.

En los sistemas educacionales sin cheques escolares las personas pagan por la enseñanza privada mientras además son gravados con impuestos que se utilizan para financiar los establecimientos educacionales a cargo del Estado. Hoy las familias que quieren enviar a sus miembros a una escuela de mejor calidad deben pagar el total del monto que significa este cambio. El Estado coarta en cierta medida la libertad que deberían tener las familias. El cheque escolar entrega la oportunidad a las familias de elegir en materia educativa, las que, a fin de cuentas, son la que mejor conocen cuáles son sus necesidades. Se debe tener presente que el Estado no es el que financia el sistema educacional, sino que son las familias quienes lo hacen al pagar sus impuestos. El Estado es un simple administrador de recursos que no le pertenecen.

El corolario de la propuesta es simple, las familias tienen la posibilidad de elegir y costear la escuela que desean para los suyos. Los colegios compiten por entregar un servicio de calidad, para así ser escogidos por las familias, las que ahora tienen una verdadera capacidad económica y, por lo tanto, de discriminar entre diversos proyectos educativos. Los profesores se perfeccionan con el objeto de ser seleccionados por los colegios, los cuales les pagan a los docentes un sueldo acorde a sus capacidades y habilidades, a la par que se revitaliza la carrera de pedagogía y se revaloriza la figura del profesor. Así se cierra el círculo virtuoso del cheque escolar, el cual entrega a todas las personas la posibilidad de optar a una educación de calidad, posibilidad con la que hoy sólo unos pocos cuentan.

La idea de Friedman se intentó implementar en España a fines de la década de 1970, verificándose hasta hoy campañas ciudadanas en su favor. Mejor suerte ha tenido en Canadá, donde ha sido implementada en algunas provincias. También se han hecho experimentos en los EE.UU., siendo actualmente Suecia el mejor exponente de modelos de cheques escolares, donde funciona desde principios de los noventa. Al respecto, Mauricio Rojas, chileno, radicado en Suecia y Diputado del Partido Liberal de aquel país, señala en su libro “Diario de un reencuentro”, que aquel sistema le entrega a los padres y educandos una amplia libertad de elección de las alternativas educacionales que prefieran dentro de opciones de calidad.

Si consideramos la experiencia reciente de aumento del gasto en nuestro país, con las secuelas por todos conocidas –profesores estresados, malos resultados por parte de los alumnos y violencia en las aulas, entre otras– parece conveniente revisar las reglas que estructuran el sector educacional. Alternativa que cobra mayor pertinencia si consideramos que ha llegado al Gobierno una nueva coalición, la cual, por lo demás, cree firmemente en la iniciativa privada, en la competencia y en los frutos que entrega el ejercicio de la libertad.