El Papa, los políticos y el derecho
Luis Fernández Cuervo | Sección: Política, Sociedad
Benedicto XVI sigue asombrando a todos los hombres de buena voluntad. Su discurso del 22 de septiembre ante los miembros del Parlamento Federal Alemán y las autoridades máximas del Estado, en el Aula del Bundestag, es sorprendente por su sencillez y claridad de expresión, su fuerza moral abierta a cualquier inteligencia honesta, la amplitud de su cultura y la profundidad de su sabiduría.
Todos deberíamos leerlo y meditarlo, especialmente los políticos. Me permito citar y comentar aquí, sólo unas pocas ideas que me parecen importantes para el desempeño de los políticos y el bien de la sociedad.
El Papa cita al joven rey Salomón cuando pidió a Dios: “Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal”. Y añade el Papa: “Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que debe ser importante en definitiva para un político. Su criterio último y la motivación para su trabajo como político no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz”. Bueno sería, digo yo, que lo aprendieran y practicaran los nuestros.
Benedicto XVI cita a San Agustín: “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?” para enseguida tocar donde mas duele, con una clara alusión al pasado nazi: “Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra el derecho; cómo se ha pisoteado el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político”.
Y añado yo: Ese peligro ¿acaso es algo ajeno a nuestro acontecer político actual? ¿Se respeta aquí el derecho, se vive la justicia por nuestros poderes Ejecutivo, Legislativo y sobre todo el Judicial?
El Papa, sin negar la legitimidad del criterio mayoritario para resolver muchos asuntos, dijo que no es suficiente cuando se trata de cuestiones fundamentales que afectan a la dignidad de los seres humanos y al porvenir de toda la humanidad. Por eso señaló que la resistencia contra los nazis fue justa y lo es contra cualquier régimen totalitario, porque entonces el derecho vigente en esos gobiernos es “en realidad una injusticia”.
Contra los que pudieran temer que el Papa quisiera plantear un derecho fundado en la religión, como de hecho ocurre en el mundo islámico y otras culturas, recordó que: “Para el desarrollo del derecho, y para el desarrollo de la humanidad, ha sido decisivo que los teólogos cristianos hayan tomado posición contra el derecho religioso, requerido de la fe en la divinidad, y se hayan puesto de parte de la filosofía, reconociendo la razón y la naturaleza en su mutua relación como fuente jurídica válida para todos”. Si se entiende bien lo que ahí se dice, es un claro rechazo a la mentalidad clerical, tan fuerte en nuestro país, sin que sea un apoyo a su error opuesto: el laicismo antirreligioso que tomará su fuerza para su concepto del derecho, en el positivismo y el relativismo filosóficos.
Con la aparición del positivismo jurídico, se pierde el sentido del derecho natural y de la razón abierta a todo el ámbito del Ser, a toda la verdad. Por eso, sentenciará el Papa: “Donde la razón positivista se retiene como la única cultura suficiente, relegando todas las otras realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad.” Ese es uno de los males de la cultura imperante.




