Distinción necesaria en la discusión sobre el «matrimonio homosexual»
Aura Escudero | Sección: Familia, Sociedad
En este tema es necesario hacer una distinción. Una cosa es la situación de las personas homosexuales, que la sociedad tiene que acoger, asumir y ayudarles. Una persona homosexual sufre mucho, desde crisis de identidad, por tanto de autoestima, depresión, etc.
Otra cosa diferente es la “cultura gay”, que es un esfuerzo organizado y sistemático que se viene haciendo desde hace más de quince años para cambiar la cultura. Esto se manifestó de manera clara en la conferencia de la ONU sobre la Mujer realizada en Beijing el año 1995.
En esa ocasión se lanzó la denominada “teoría de género”, y se escucharon ideas tan extrañas como decir que la familia es una institución que el poder conservador utiliza para manipular a las personas…, en concreto de la diputada del congreso de Estados Unidos, Bella Abzug. Esta teoría buscó a través de la manipulación del lenguaje, cambiar conceptos. Por ejemplo se cambió la palabra “sexo” por “genero”. Quienes lo hicieron son los promotores del feminismo radical y lo que intentaban conseguir era un gradual cambio cultural, la llamada “deconstrucción de la sociedad”, empezando por la familia y la educación de los hijos, haciendo uso de un lenguaje confuso.
Lo que importa a estas personas es lograr un cambio cultural, a través del cambio de leyes, y de términos centrales de nuestra sociedad como el matrimonio.
¿Qué sigue después de aprobar el matrimonio homosexual? Lógicamente la adopción de niños por parte de un matrimonio homosexual y probablemente los derechos de los jóvenes, que es lo que la ONU viene trabajando fuertemente desde hace dos años con la primera conferencia de Jóvenes de la ONU en León, México, en agosto del 2010, donde se trataron los mismos temas que llevan a una liberalidad sexual con la consecuente pérdida de autoridad de los papás en la formación de sus hijos. Por eso el Estado no puede tener el monopolio de la educación, los padres de familia no pueden perder el derecho de educar a sus hijos y la libertad de escoger la institución en la cual se apoyarán para darles esa educación.
Quiero agregar que se habla de ser como los países modernos. He vivido 18 años en el extranjero, regresé hace pocos meses, y puedo decir que estas ideas han dañado gravemente a las personas. En Estados Unidos la cifra de abuso sexual en las jóvenes es de 30%, en su mayor parte la agresión proviene de la propia familia, luego del sector de la medicina y de la educación. En España, la gente ha salido a las calles no sólo para protestar por la situación económica, sino por la agresiva campaña en contra de los valores tradicionales que ha hecho el gobierno de Zapatero.
En este discurso, los argumentos son de un orden natural, no tiene que ver sólo con la pertenencia a la Iglesia Católica, como quieren acusar algunos aprovechando la crisis de confianza por la que atraviesa esta institución.
La identidad sexual viene dada por la genética (xx, xy), por la biología (un cuerpo femenino para acoger la vida, diferente al masculino) y por la psicología (diferencias hombre-mujer). Estas diferencias llevan a la complementariedad entre el hombre y la mujer, por lo tanto a la unión y a la procreación. Es tan natural que en una pareja homosexual, uno asumirá un papel masculino y otro femenino.
Que el acoger la situación de las personas homosexuales no nos lleve a romper con un orden natural, racional, que creará una cultura aún más desordenada y relativista cuyas consecuencias sufrirán nuestros hijos.




