Algunas reflexiones sobre la movilización estudiantil
Alexandro Sepúlveda Ojeda | Sección: Educación, Política, Sociedad
En los últimos días, hemos visto como los dirigentes estudiantiles han incorporado a sus primitivas demandas, una serie de nuevas “reivindicaciones”, que poco o nada tienen que ver con la problemática estudiantil, al menos para el nivel de los estudiantes movilizados.
En efecto, conviene recordar que los planteamientos originales del estudiantado y que detonaron la serie de tomas, paros y marchas, iban dirigidos en general a los siguientes aspectos: Fin al lucro; Término de la educación municipalizada; Mayor aporte financiero estatal y Mejora en la calidad de la educación. Esto último, a grandes rasgos viene a ser como la suma o la consecuencia de las tres primeras.
Independientemente que uno pueda estar o no de acuerdo con estos petitorios o con la forma en que se ha presionado acerca de ellos, resultaba evidente que dichas demandas se enmarcaban, hasta hace algunos días, dentro de lo razonable y propio de un movimiento estudiantil que busca legítimamente mejoras para su sector.
Pero resulta que, con el correr de los días y ante la ausencia de soluciones o propuestas concretas y junto con el endurecimiento y radicalización de las posturas, sobre todo de los dirigentes estudiantiles, a los cuales se ha sumado el profesorado, este verdadero “pliego de peticiones” ha devenido en una serie de NUEVAS demandas o “reivindicaciones estudiantiles”, que poco o nada tienen que ver con el ámbito propio de la actividad estudiantil, sino que corresponden a atribuciones exclusivas y privativas de los poderes ejecutivo y legislativo, no sólo de Chile, sino que de cualquier nación donde impera el estado de derecho.
En efecto, en los últimos días, los estudiantes, han enarbolado una serie de nuevas demandas, las cuales pueden resumirse en las siguientes: Reforma a la Constitución Política de la República, Nacionalización del Cobre, Modificación del Royalty minero y reforma tributaria.
Lo anterior, que puede resultar como novedoso, curioso o sorprendente, no debe serlo tanto, ya que si nos fijamos bien en que o quienes están realmente detrás del movimiento estudiantil y detrás de todas las manifestaciones, marchas y movilizaciones que se han producido en el país en los últimos meses, nos encontramos con que se trata del Partido Comunista, colectividad a la que pertenece la casi totalidad de los dirigentes tanto de los estudiantes, como de los profesores. A ello, por supuesto, se suman los sectores más radicales de la izquierda chilena, que respaldan y apuntalan ideológicamente a todos estos movimientos y a sus dirigentes.
Así, esta serie de nuevas reivindicaciones “estudiantiles”, se enmarca dentro de la más añeja y retrógrada ideología marxista y no hace más que insistir en las viejas consignas que conformaron la bandera de lucha de la tristemente célebre Unidad Popular, eso sí maquilladas ahora por consignas menos violentas y mas “cercanas” a la gente.
En tal contexto, la absurda y pertinaz exigencia de poner TÉRMINO DEL LUCRO, no corresponde ni más ni menos que a un capítulo más dentro de la consabida “lucha de clases”, nervio y motor del marxismo, la cual tiene su expresión más pura en la eterna dicotomía Trabajador – Explotado versus Patrón – explotador. A ella ahora se le agrega la exigencia de una REFORMA TRIBUTARIA que permita financiar la educación, amparada en el viejo slogan de que hay que sacarle plata a los ricos para distribuirla entre los pobre, olvidando por cierto, que son en definitiva los más pobres los que siempre terminan pagando los impuestos, es decir, las familias de la gran mayoría de los estudiantes.
Por otra parte, la exigencia de la NACIONALIZACION DEL COBRE, no es más que un resabio de la vieja consigna comunista del estado controlador y dueño de los medios de producción, olvidando desde luego que ha sido la economía social de mercado la que ha llevado a este país a las puertas del desarrollo, avalada incluso por cuatro gobiernos de centro izquierda.
Por último, la petición de REFORMA CONSTITUCIONAL, no obedece a otra cosa más que al antiguo anhelo comunista de terminar de borrar todo vestigio de la obra institucional llevada a cabo por el Gobierno Militar, ahora a través de una asamblea constituyente, que imponga una nueva constitución “popular”, olvidando que es la carta de 1980, la principal responsable de la estabilidad política que ha permitido al país avanzar en paz y democracia.
Como puede verse, se trata de las mismas viejas monsergas de siempre, es decir, nada que deba sorprendernos, usando y abusando de temas sumamente sensibles y que sin duda afectan y no le son indiferentes al grueso de la población. (Igual cosa por cierto ocurre con el tema energético).
No está demás señalar, por último que tanto para el comunismo, como para la izquierda en general, resulta inmoral y hasta obsceno que un gobierno de derecha se encuentre gobernando el país, por lo tanto, este sector, en concomitancia con el oportunismo de la concertación opositora harán todo lo posible y utilizarán todos los medios a su alcance durante estos tres años, para hacer fracasar a este gobierno, así se ha visto, con el tema energético, con el problema estudiantil, con el tema mapuche, y pronto se verá con el tema del paro de Codelco, con el futuro paro de la Anef, etc., etc., sin importarles por cierto, el grave daño que esto cause al país.
Esto recién comienza señores.




