La gran pregunta ¿qué hacer con Gaddafi y con Libia?
Manuel Cruz | Sección: Política, Sociedad
La Liga Árabe, que había apoyado la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la intervención en Libia, ha dado ya marcha atrás al considerar que los países de la coalición que han puesto en marcha la operación “Amanecer de la Odisea” se han pasado de la raya. Rusia y China, por su parte, que se abstuvieron en la votación, también han criticado abiertamente la manera con que se está llevando a cabo la resolución, a la vista de los informes según los cuales los misiles lanzados contra objetivos militares libios han causado varias decenas de muertos y heridos.
Si recordamos que el mandato de la ONU está limitado a “proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques” de los partidarios del coronel Gaddafi, cabe preguntarse en qué medida una intervención militar de esta envergadura puede evitar la muerte de algún civil, en la medida que “civiles” son también los ciudadanos que se han opuesto a la rebelión contra el presidente de la Yamahiriya Libia. En otras palabras: o la resolución 1973 que suponía la demarcación de una zona de exclusión aérea ha sido un monumento a la hipocresía de la diplomacia internacional, o los países a los que se ha encomendado cumplirla han cruzado una supuesta “línea roja” al haber causado víctimas civiles…
Pero la pregunta que compromete más a la ONU es otra: ¿se ha querido acabar con una guerra civil que ya ha causado un número aún desconocido de víctimas o más bien se pretende estimularla para que dure más tiempo del soportable? Porque, a todas luces, lo que ha hecho la coalición internacional al dejar a Gaddafi sin aviones ni artillería pesada es “equilibrar” a rebeldes y defensores para que sigan matándose unos a otros con las armas que queden a su alcance. Y en este terreno se supone que Gaddafi cuenta no solo con una parte apreciable de seguidores civiles sino con los mercenarios contratados en cercanos países africanos y lo que le resta del Ejército, además de su legión de guardaespaldas suicidas.
Más aún: la ONU ha prohibido expresamente acabar físicamente con Gaddafi al tiempo que ha insistido en dejar la puerta abierta a una negociación que permita el alto el fuego y un acuerdo entre los contendientes. ¿Supondría este problemático acuerdo la rendición de una de las partes o vamos aun conflicto permanente como el del Sahara Occidental? En otras palabras, la ONU se ha querido lavar las manos sobre el futuro de los libios y del propio Gaddafi como ya ocurrió tras la primera guerra del Golfo al dejar la coalición internacional a Saddam Husein con las manos libres para masacrar a kurdos y chiitas, –sin necesidad de utilizar bombarderos– con el resultado que ya conocemos.
Porque ¿qué va a pasar ahora? ¿Vamos hacia una división de Libia en dos países enemigos entre sí, con una parte que guardará su petróleo para los amigos chinos y otra que lo venderá a Europa? No creemos que Gaddafi se conforme con quedarse con la mitad de un país que ha modelado a su antojo después del golpe de Estado de 1969 que acabó con la monarquía de los Senusi. Pero, sobre todo, su resistencia a abandonar el poder ante la oleada de rebeldía centrada en Bengasi, está sirviendo de ejemplo a otros regímenes dictatoriales donde ya se registran sublevaciones masivas en demanda de libertad.
Y más preguntas: ¿Admitiría la ONU una resolución parecida a la 1973 en caso de que la situación en Libia se contagiara, por ejemplo, en Arabia Saudita? ¿Qué postura piensa seguir la Liga Árabe en relación con le península arábiga cuyos disidentes cuentan con el respaldo de un Irán que se frota las manos ante las divisiones de sus enemigos sunnitas? Y como colofón ¿qué postura adoptará finalmente Estados Unidos en relación con el conflicto israelí-palestino que parece olvidado en esta cadena de rebeliones? Porque no olvidemos que una vez estabilizado el mundo árabe –si llega ese día– el problema palestino volverá a centrar todas las tensiones… Lo de Túnez y Egipto parece ya una simple anécdota comparado con lo que todavía puede ocurrir.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, www.analisisdigital.com.




