¡Viva Chile…! Sí, Pero…

Hermógenes Pérez de Arce | Sección: Sociedad

Se ha reunido lo más granado de la empresa, la política y la actualidad al conjuro de un viva a la Patria seguido de una grosería. A nadie ha parecido importarle demasiado. “El Mercurio” editorializó hace unas semanas abismándose del lema elegido para ENADE, el Encuentro Nacional de la Empresa, tal vez olvidando que tal invocación tomaba pie de la exclamación con que el Presidente Piñera culminó el rescate de los mineros. Hizo escuela entre sus seguidores.

Lejos están los tiempos en que ENADE era citada mediante la invocación de una frase latina constructiva, señalando una aspiración de cultura, fineza e idealismo. Ahora la convocatoria bajó directamente al nivel del detritus. Una señal de que, parece, ya nada importa nada. De que los valores se van por el drenaje y al alcantarillado. Insinuando, un poco, que el fin justifica los medios. Lo vamos a conseguir todo como sea, aunque tengamos que revolcarnos en las heces. La cosa es tener lo que queremos, de cualquier modo que lo hagamos.

¿Es un nuevo Chile? Me temo que sí. Antes se suponía que la procacidad, la coprolalia y la grosería estaban reservadas para los que, por cualquier motivo, no habían conseguido acceder a un cierto nivel básico de educación de civilidad y de cultura. Las élites, en cambio, que lo habían alcanzado, eran las encargadas de velar por las virtudes, las guardianas de la civilización. El faro que guiaba e iluminaba. Si a veces pecaban contra aquellas, por lo menos tenían conciencia de que pecaban y de que el ideal –aun incumplido– seguía siendo la meta, la conducta deseable. Ahora no, ahora la meta se busca por cualquier medio y que todos los valores y principios se vayan al diablo, por no decir a la palabra con que convocaba ENADE.

Algo ha cambiado en nuestro país. Y lo ha hecho desde arriba hacia abajo. La ética puede irse a la punta del cerro o al fondo del pozo séptico. La cosa es conseguir lo que se busca, a cualquier precio. El fin justifica hacer o decir cualquier cosa para alcanzar el poder, para hacer dinero, para controlar instituciones, en fin, para “ganarlo todo”.

Y los principios y los valores, que se vayan a… ya sabemos dónde.

¡Viva Chile!, sí, pero ¡qué lástima es que viva así!