La partícula de Dios y la física moderna

Octavio Roncero | Sección: Religión, Sociedad

La Física moderna excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo” Esta frase forma parte del nuevo libro del científico británico, Stephen Hawking, “The Grand Design” que acaba de publicarse. Tal afirmación parece demasiado tajante para algo tan complejo como es el Universo y más cuando procede de un científico.

Pero vayamos, por curiosidad, a saber lo que opina un científico experimental que se basa en hechos probados y que llega preguntarse que había antes del big bang. Se trata de Leon Lederman, premio Nobel en Física, en 1988, por sus descubrimientos en Física de partículas, antiguo director del Fermilab, el Laboratorio en Física de Partículas norteamericano, segundo del mundo tras el europeo CERN, situado entre Suiza y Francia, el centro de investigación más importante de Europa.

Lederman es autor del libro “The God Particle” (La Partícula de Díos), aunque en su traducción española se titula “La partícula divina”. La realidad es que como “La partícula de Dios” ha hecho fortuna en el mundo entero, pese a algunas reticencias de algunos científicos que le califican de un libro de “divulgación científica”, cuando se trata de un libro de un científico de muy difícil lectura, precisamente por su nivel científico que trata de aproximar la Física de Partículas a la sociedad en general, algo verdaderamente complejo.

El libro, publicado en español, se titula, “La partícula divina” y sus autores, son el ya citado Leon Lederman y Dick Teresi. Esta publicado por la editorial Crítica, de Barcelona, dentro de la colección dirigida por José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid.

Pues bien, Lederman escribe, casi en el principio de su libro, lo siguiente: “Nada sabemos del Universo antes de que llegase la edad madura de una millonésima de una billonésima de segundo, es decir, nada hasta que hubo pasado cierto cortísimo tiempo tras la creación en el big bang. Si leéis o escuchais algo sobre el nacimiento del Universo es que alguien se lo ha inventado. Estamos en el reino de la filosofía. Solo Dios sabe lo que pasó en el principio mismo…”.

¿Qué movió a Lederman a titular su libro como “La Partícula de Dios”? Se trata de una partícula especial, el bosón de Higgs o campo de Higgs, la última partícula que faltaba para la comprensión de la materia a nivel subatómico; sería algo como entender la masa de todo el Universo.

Esta función de pieza clave para el desarrollo de una nueva Física a nivel subatómico, daba a la partícula un papel esencial para comprender este mundo básico donde se asienta la materia, pero además había otro motivo, su dificultad para materializarla, para conocerla materialmente.

El propio Lederman lo explica asi: “Hoy creemos, que una presencia espectral en el Universo nos impide conocer la verdadera naturaleza de la materia. Es como si algo o alguien –¿el bosón de Higgs?–, quisiese impedirnos que consigamos el conocimiento definitivo.” Tal es, en realidad, la dificultad de conocer las interioridades del Universo. Saber de sus entresijos no es fácil y los físicos de partículas se han empeñado en conseguirlo.

El bosón o campo de Higgs debe su nombre a Peter Higgs, de la universidad de Edimburgo, quien por primera vez sostuvo, en 1964, una teoría científica que fue recibida con escepticismo.

Pues bien, el bosón de Higgs, que en círculos especializado es apodado como “la partícula de Dios” –lo dice el comunicado del CERN– fue por fin descubierto, en septiembre del año pasado, y prácticamente toda la prensa del mundo habló de ello. El hallazgo ocurrió en el Gran Sincrotón de Partículas (el Gran Colisionador de Hadrones, CGH, el más complejo y mayor equipo de alta tecnología en la que han partipado varios miles de científicos del mundo entero) del CERN (Laboratorio Europeo de Partículas). Su descubrimiento ha dado un giro nuevo en la comprensión del Universo.

La partícula de Dios o bosón de Higgs es la última partícula de la materia del átomo y el último eslabón que faltaba para la llamada Teoría Standard de la Física de Partículas Elementales, algo así como la nueva Física del mundo infinitamente pequeño. Se trata, nada menos que la partícula responsable de la masa de toda la materia existente en el universo.

En septiembre del año pasado se informó al mundo del descubrimiento del boson de Higs o partícula de Dios. El comunicado hecho público, dice, entre otras cosas: “En julio y agosto logramos –declaró el director del experimento Wolf-Dieter Schlatter– tres registros electrónicos, con gran probabilidad, se trata de la desintegración de un bosón Higgs, quien desde hace once años estábamos a la caza de esta partícula. Estamos entusiasmados.”

El científico estima en una milésima de error, la posibilidad de que el fenómeno observado no sea un bosón de Higgs y considera que para lograr la prueba definitiva, de esta larga vigilia de la ciencia, que culmino exitosamente, Schlatter y sus colaboradores, deben repetir el experimento por lo menos una vez más. De modo que así están las cosas que la atrevida afirmación de Hawking nada cambian.